¿A QUIÉN ERES FIEL?

Vigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 4 de septiembre del 2016.

Si eres fiel a Dios, también serás fiel a todos y a todo. Porque la fidelidad a Dios es una fidelidad a la vida plena. Ser fiel a Dios significa que das tu consentimiento para que él establezca una relación contigo; relación que es el modelo para todas tus demás relaciones.
1. Fidelidad a otras personas y a uno mismo
Tu fidelidad a Dios ha de ser superior a tu fidelidad a otras personas, así como a la fidelidad para contigo mismo. “Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío” (Lucas 14:26). Esta declaración no significa que tienes de repudiar a tus seres queridos; muy por el contrario, lo que significa es que mediante tu fidelidad a Dios, tu fidelidad para con tus seres queridos y para con contigo mismo alcazarán su perfección.
A lo largo de tu vida, se te presentarán situaciones en las que se te reclamará dar tu fidelidad a personas, instituciones o causas que pueden estar en franca oposición a Dios. Pero ninguna fidelidad o relación humana, ni aún las más íntimas y fuertes (como por ejemplo la fidelidad entre padre e hijo, la fidelidad entre esposos, la fidelidad entre un ciudadano y su patria, entre una persona y su partido político) pueden disminuir ni negar la lfidelidad que le debes a Dios, porque Dios es la perfección de toda fidelidad.
2. Tu fidelidad a las riquezas materiales
Tu fidelidad a Dios ha de ser superior a tu fidelidad a las posesiones materiales. El “que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío” (Lucas 14:33). Esto no significa que debes privarte de aquello que necesitas para mantenerte vivo; lo que significa es que no debes subordinarse a las riquezas del mundo, que no debes convertir a las riquezas materiales en ídolos que estén por encima de ti, de tus semejantes y de Dios.
Más aún, darás a las riquezas su debido uso sólo cuando pongas tu fidelidad en Dios. Tu fidelidad a Dios te guiará a que uses las riquezas para beneficio de toda la humanidad.

(Por Jesús A. Diez Canseco)