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CONVERSION: THE ANTIDOTE AGAINST DESTRUCTION

(First Sunday of Lent)
Sunday, February 18, 2018.

When a person destroys another person, conversion becomes a must.
¿What can cause a person to break into his former school and, indiscriminately kill students and teachers?
The following are the main causes:
– The example given by the government of the country where the killer lives. ¿Is it not a common occurrence to see that the aggressive country invades other countries, and kills everyone who stands in its way, using, for such purpose, the most powerful weapons at its disposal? ¿Is it not common to see that the government resorts to invasions and killings as the only means to resolve its problems? That is the example certain persons with mental o personal problems see and imitate.
– The proliferation of weapons, which are of easy access by almost everybody.
– The glamorization of violence.
In order to eradicate such killings and violence, conversion becomes a must. The aggressive country has to be able to resolve its problems without resorting to the killing of other human beings. The country must be able to live in peace, harmony and mutual respect with all other countries in the world. All this is possible if the government and its people commit themselves to do so.
Therefore, what is repentance?
Repentance is the action by which a person or a government transforms the destructive effects of suffering into liberating forces. That is, through repentance, a person or government participates in the liberation brought about by God, who transforms death into life. Repentance transforms the suffering that ends in destruction, into the redemption that brings about life.

(By Jesús A. Diez Canseco).

 

LA CONVERSIÓN ES EL ANTÍDOTO CONTRA LA DESTRUCCIÓN

(Primer Domingo de Cuaresma).
Domingo, 18 de febrero del 2018.

Cuando el hombre, individual o colectivamente, se destruye a sí mismo, es necesaria la conversión.
¿Qué puede motivar a una persona a matar a sus propios semejantes, como ocurre cuando un joven entra en una escuela y mata a estudiantes y profesores? ¿Qué fuerza destructoras pueden mover a esa persona a realizar una matanza de ese tipo?
He aquí las causas principales que motivan esas matanzas:
– El ejemplo que da el propio país donde el homicida vive. ¿No vemos frecuentemente que el gobierno ataca a pueblos enteros, mata a gente indiscriminadamente, usando las armas más poderosas que tiene a su disposición?
Cuando un gobierno utiliza la agresión y la matanza como medio para solucionar sus problemas, ¿No es ese acaso el ejemplo que siguen aquellas personas que viven agobiadas por problemas mentales o sociales? Cuánto más agresivo es un país, más agresivos son sus pobladores.
– La proliferación de armas homicidas que facilmente llegan a las manos de cualquier persona.
– La glamorización de la violencia.

Esas causas serán erradicadas cuando el gobierno  dé ejemplo de su habilidad para resolver sus problemas y conflictos sin recurrir a las matanzas,  gresiones o guerras.
Para erradicar esas causas es, pues, necesario la conversión. Una conversión que transforme al país  bélico en un país pacífico, en un país que dé ejemplo de paz y armonía, en un país que sea capaz de llevarse bien con todos los demás países del mundo.
Todas estas soluciones están al alcance del gobierno y de sus pobladores, si así se lo proponen.
¿Qué es, pues, la a conversión? es la acción por la cual un gobierno o una persona transforman los efectos destructivos del mal en efectos liberadores. Por la conversión nos unimos a la liberación que viene de Dios, quien nos conduce de la muerte a la vida. La conversión transforma el sufrimiento que destruye en redención que restaura la vida.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

A MIRACLE DEEPER THAN THE CURE

(Sixth Sunday in Ordinary Time)
Sunday, February 11, 2018.

A miraculous cure.
A leper asks Jesus: “If you wish, you can make me clean” (Mark 1:40). Now, God sent his only Son to take upon himself the afflictions of a suffering humanity so humanity may be made clean.
The illness that eats away the flesh of humanity is that which takes the form of exploitation of man by man. This illness disfigures the face of humankind. It is an illness inflicted by a few, painful to most, and degrading to all.
The deeper miracle consists in Jesus’ taking upon himself the ostracism of the leper and exposing the illnesses of humanity. Let us explain:
After the miraculous cure, Jesus said to the one who had been cured: “See that you tell no one anything” (Mark 1:44). “[But] the man went away and began to publicize the whole matter. He spread the report abroad, so it was impossible for Jesus to enter a town openly. He remained outside in deserted places” (Mark 1:45). Jesus had taken upon himself the ostracism of the leper who, in accordance with the law, was mandated “to dwell apart, making his abode outside the camp” (Leviticus 13:46).
God’s work was made more difficult by a world suffering the disease of marginalizing its own, by a world where man exploits man. The healed leper failed to understand that God needed his cooperation in order to go about curing the world from all sorts of illnesses – individual and societal.
Those individuals (or nations) who fail to understand that God has come to cure the diseases that eat away the flesh of humanity, prevent him from entering a town openly, they force God to retreat to deserted places, they stand in the way of a truly peaceful, just, and healthy human society.

(By Jesús A. Diez Canseco).

UN MILAGRO MÁS ALLÁ DE LA CURACIÓN

(Sexto Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 11 de febrero del 2018.

Una Curación Milagrosa.
Un leproso ruega a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme” (Marcos 1:40). Ahora bien, Dios envió a su único Hijo al mundo para hacer suyas las dolencias de la humanidad y así poder curarlas.
La enfermedad que desfigura a la humanidad toma la forma de la destrucción del hombre por el hombre. Esa enfermedad es una enfermedad causada por unos pocos, sufrida por muchos y degradante para todos.
El milagro consiste en que Jesús no sólo curó al leproso sino que tomó sobre sí la marginación que sufre el leproso, exponiendo así las enfermedades que afligen a la humanidad.Expliquemos:
Después de curar al leproso, Jesús le dijo: “Mira, no digas nada a nadie… Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios” (Marcos 1:44-45). Ocurre, pues, que Jesús sufre la marginación del leproso, por cuanto de acuerdo a la ley el impuro “vivirá aislado; fuera del campamento tendrá su morada” (Levítico 13:46).
El trabajo de Dios es obstaculizado a causa de las normas de un mundo que margina y oprime a la gente. Una vez curado, el leproso no comprendió que Dios necesita su colaboración para llegar a una humanidad afligida por toda clase de males individuales y colectivos.
Aquellos individuos (o naciones) que no pueden comprender que Dios viene a curar a la humanidad de las enfermedades que la desfiguran, son los que ponen obstáculos para que Dios no pueda presentarse en público en ninguna ciudad, ellos obligan a Dios a que se quede en las afueras, en lugares solitarios, ellos constituyen el mayor obstáculo para la paz, la justicia y el bienestar de la comunidad humana.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

TRUE WELL-BEING IS FOR YOU AND EVERYONE ELSE

(Fifth Sunday in Ordinary Time).
Sunday, February 4, 2018.

The pursuit of your individual well-being is a trait of human nature, and so it is the pursuit of the well-being of the entire human collectivity. The evolution of humanity is possible only when men pursue their well-being both individually and collectively. Moreover, human evolution will be in jeopardy if the ills of humanity are not cured.
God is interested in the welfare of us individually and collectively. “He cured many who were sick with various diseases, and drove out many demons” (Mark 1:34).
Just as individuals get sick, so does society.
There are illnesses that afflict an individual person, and illness that afflict entire collectivities, i.e. the illness afflicting the people “throughout the whole of Galilee” (Mark 1:39).
Just as an individual may suffer gravely (even to the point of death) from an untreated illness, so does human society. The illnesses of human society, such as division and inequality can destroy the very fiber of humanity (even to the point of annihilation).
These societal illnesses subject humanity to “months [years or centuries] of misery” (Job 7:3), make our days “come to an end without hope,” and make us believe that we “shall not see happiness again” (Job 7:6-7).
God cures humanity’s illnesses.
Our suffering humanity needs to gather at God’s door, pursue him, and follow him wherever he goes (Mark 1:33, 36, 37) because he is ready to cure society’s maladies; he “heals the brokenhearted, binds up [humanity’s] wounds . . . sustains the poor but casts the wicked to the ground” (Psalm 147:3, 6). Just as God frees you from all your ailments, so he will do the same with all humanity.

(By Jesús A. Diez Canseco).

TU BIENESTAR ESTÁ UNIDO AL DE LOS DEMÁS

(Quinto Domingo de Tiempo Ordinario).
Domingo, 4 de febrero del 2018.

Es propio de tu naturaleza humana buscar tanto tu bienestar individual como el de la comunidad humana en general. La evolución humana es posible solamente si las personas, individual y colectivamente, se esfuerzan por alcanzar su bienestar. Más aún, todo mal individual o colectivo que no se cure oportunamente pondrá en peligro la evolución humana sobre la tierra.
Dios tiene interés en nuestro bienestar individual y colectivo: Él “curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios” (Marcos 1:34).
Hay individuos enfermos y hay sociedades enfermas.
Hay dos clases de enfermedades: La enfermedad que afecta a una persona individual y la enfermedad que afecta a pueblos enteros, a “toda Galilea” (Marcos 1:39).
Así como la enfermedad individual puede ser grave (tan grave como para poner en peligro la vida de la persona), así también las enfermedades sociales pueden poner en peligro la vida de la humanidad entera. Las enfermedades de la sociedad son producto de la división y la desigualdad entre los hombres.
Estas enfermedades ocasionan a la humanidad “meses [o años o siglos] baldíos, noches de agobio”; hacen que nuestros días se consuman “sin nada de esperanza”, que nuestra vida sea un soplo y que nuestros “ojos ya no [vean] la dicha” (Job 7:3, 6, 7).
Dios cura a la humanidad de todas sus enfermedades.
La humanidad doliente necesita reunirse “ante la puerta” de Dios, buscarlo (Marcos 1:33, 37) porque él ha venido a curar todos los males de la humanidad. El Señor “sana los corazones destrozados y venda sus heridas [las heridas de la humanidad]”. “Reanima el Señor a los humildes, pero humilla hasta el polvo a los malvados” (Salmo 147: 3,6). Dios libra a la humanidad de todos sus males y concede el bienestar a todos.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

YOUR JOB IS TO DESTROY EVIL

(Fourth Sunday in Ordinary Time).
Sunday, January 21, 2018.

“In their synagogue was a man with an unclean spirit; he cried out, ‘What have you to do with us, Jesus of Nazareth? Have you come to destroy us?’ ” (Mark 1:23-24).
God teaches you to destroy evil in all its forms.
Just as God expels the unclean spirit from a man, so he will expel all evils from our world; and just as the possessed man went into “convulsions” before the evil spirit left him, so will the world undergo violent convulsions in order to be freed from evil. Now, it is your responsibility to follow God’s work, and free the world from all evil.
Evil infiltrates all spheres of human society.
Evil can infiltrate our families, our societal institutions under seemingly “acceptable” forms, and hide in them. But the presence of God, acting through you, will force evil to come out from hiding.
Evil cannot hide neither from God nor from you.
People who pursue the truth and goodness of God have the power to expose the lie and evil. God’s presence in us gives us the ability to identify, expose, and expel evil wherever evil is found, for good and evil cannot coexist with each other, and the struggle between the two produces violent convulsions.
God shares with us his authority to expel the evil hidden in our society.
God grants his people his authority, which is radically different from the authority of the evildoers who speak in the name of their own gods: the gods of earthly power. God warns us that if a person “presumes to speak in my name a word that I have not commanded him to speak, or speaks in the name of other gods, he shall die” (Deuteronomy 18:20).

(By Jesús A. Diez Canseco).

TU TAREA ES DESTRUIR EL MAL

(Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario).
28 de enero del 2018.

Había en la “sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: ‘¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?'” (Marcos 1:23-24).
Dios te enseña a destruir el mal – el mal en todas sus formas.
De la misma manera en que Dios expulsa a un espíritu maligno, así también Dios expulsa a todos los espíritus malignos – la injusticia, la explotación del hombre por el hombre, la destrucción mutua – que se han posesionado de nuestro mundo. Y así como el poseído experimentó violentas agitaciones antes de que salga el espíritu maligno, así también nuestro mundo experimentará violentas agitaciones antes de que los espíritus malignos salgan.
El mal se infiltra en todas las estructuras de la sociedad humana.
Hoy en día, el mal se ha infiltrado en nuestro mundo, en nuestras familias, en las instituciones sociales aparentando formas de aceptación y escondiéndose en ellas. Pero ante la presencia de Dios, el mal no puede hacer otra cosa sino salir de sus escondites.
El mal no puede esconderse de ti.
Aquellos que persiguen la verdad y el bien tienen el poder de combatir a la mentira y al mal. La presencia de Dios en nosotros nos permite identificar, denunciar y expulsar al mal de donde se esconda, porque el mal y el bien no pueden existir el uno dentro del otro, y la lucha entre ellos produce violentas agitaciones.
Dios nos da su autoridad para expulsar al mal que se esconde en la sociedad. La autoridad de Dios es radicalmente diferente a la autoridad de los que obran el mal porque éstos actúan en nombre de sus propios dioses, los dioses del poder terrenal. Dios nos alerta a no escuchar a los que obran el mal: “Si [algún] profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una palabra que yo no le he mandado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá” (Deuteronomio 18:20).

(Por Jesús A. Diez Canseco).

REJOICE, THIS WORLD IS PASSING AWAY

(Third Sunday in Ordinary Time).
Sunday, January 21, 2018.

“The world in its present form is passing away” (1 Corinthians 7:31). Why is this world passing away? Because it is a world without unity and equality, a world where people exploit and destroy one another.
With the arrival of “the time of fulfillment” and with “the Kingdom of God at hand” (Mark 1:15), we are witnessing the transformation of this world into a world of unity and equality among all, a world that embraces peace.
God calls us to bring an end to the world in its present form and to build a new world. In order to do so, God recruits “fishers of men” (Mark 1:17) from among us so we may turn this world into a new world:
– Through the transformation of those who administer the wealth of the world. They can transform themselves into fishers of men by establishing socioeconomic systems whereby all men are allowed to produce and enjoy the fruits of their labor.
– Through the transformation of those who run the political institutions of the world. They can transform themselves into fishers of men by governing in order to fulfill the common good.
– Through the transformation of those who are responsible for the spiritual life of the people. They can transform themselves into fishers of men by addressing men as whole persons made of body and soul, not just soul.
These transformations are necessary because this is the time of fulfillment and the Kingdom of God is at hand. A new world is at hand, and that is a reason for you to rejoice.

(By Jesús A. Diez Canseco).

ALÉGRATE, ESTE MUNDO SE ESTÁ ACABANDO

(Tercer Domingo de Tiempo Ordinario).
Domingo, 21 de enero del 2018.

“Este mundo pasa” (1 Corintios 7:31).
Y, ¿cuál es este mundo?:
Es un mundo que carece de unidad e igualdad, un mundo en el que los hombres se destruyen los unos a los otros.
Hoy en día “el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca” (Marcos 1:15) de tal manera que se hace necesario que transformemos este mundo en un mundo de igualdad y unidad.
Dios nos llama a que nos transformemos en “pescadores de hombres”(Marcos 1:17), para poner fin al mundo en su forma presente y construir un mundo nuevo. He aquí las transformaciones que son necesarias para acabar con este mundo en su forma presente y edificar un mundo nuevo:
– La transformación de aquellos que administran la riqueza económica del mundo. Ellos se transformarán en pescadores de hombres cuando permitan que todos los hombres produzcan y disfruten de los bienes económicos.
– La transformación de los que rigen el destino político de los pueblos. Ellos se transformarán en pescadores de hombres cuando ejerzan el poder político para la realización del bien común.
– La transformación de aquellos que son responsables del bienestar espiritual. Ellos se transformarán en pescadores de hombres, cuando traten a los hombres como seres de “cuerpo” y “alma” – no solamente de “alma”.
Estas transformaciones son necesarias ya que: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca”.

(Por Jesús A. Diez Canseco).