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THE CONTRADICTIONS OF LIFE

(Second Sunday in Ordinary Time).
Sunday, January 14, 2018.

It may appear to be a contradiction to say the Lamb is the true leader. The Lamb of God, however, proves there is no such contradiction.
“Behold, the Lamb of God” (John 1:36), behold the one who takes upon himself God’s will, in order to make our old world new, to save humanity at the cost of sacrificing his own life (as a sacrificial lamb). This is the true leader worthy of following.
When we decide to follow God, he asks us: “What are you looking for?” (John 1:38). If we look for truth and salvation, we may want to know whether he has the means to give us what we are looking for; consequently, we ask him: “Where are you staying?” Then, in order that there may be no doubt as to what he stands for, God replies: “Come, and you will see” (John 1:39).
God has nothing to hide. He reveals his very self to all who want to join him. God shares with us all he is and all he has; he becomes one with those who join him: “whoever is joined to the Lord becomes one in spirit with him” (1 Corinthians 6:17). Just as a man becomes one with God, so does every institution of human society, inasmuch as an institution is a collectivity of men.
The Lamb of God leads the individual and humankind, as a whole, toward fullness of life.
What for man may appear to be a contradiction, for God is wisdom.

(By Jesús A. Diez Canseco).

 

CONTRADICCIONES DE LA VIDA

(Segundo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 14 de enero del 2018.

A primera vista parece una contradicción decir que el cordero es el verdadero líder. El Cordero de Dios, demuestra que no hay tal contradicción.
“He ahí el Cordero de Dios”(Juan 1:36), el que, al someterse a la voluntad de Dios e identificarse con ella, hace nuevo este mundo viejo, salva a la humanidad a costa del sacrificio de su propia vida (el sacrificio del Cordero Pascual). Este es el verdadero líder al que hay que seguir.
Si decidimos seguir a Dios, él nos preguntará primero: “¿Qué buscan?”(Juan 1:38), y si en verdad buscamos la verdad y la salvación, entonces es necesario que sepamos si él puede darnos lo que buscamos; por eso tenemos que preguntarle: “¿Dónde vives?”(Juan 1:38). Y como lo que él más desea es que lo conozcamos totalmente, nos responde: “Vengan y lo verán” (Juan 1:39).
Dios no nos oculta nada; él se revela a sí mismo para que todo el que venga hacia él, lo conozca plenamente. Más aún, él se hace uno con los que vienen a él.
“El que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él” (1 Corintios 6:17). De la misma manera que una persona se unifica con Dios, así también las instituciones sociales que se organizan según el modelo de Dios, se unifican con él.
Dios conduce no sólo a la persona individual, sino a la humanidad entera hacia la plenitud de vida.
Lo que para el hombre parece contradictorio, para Dios es sabiduría.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

LIGHT FOR A NEW WORLD

(Epiphany)
Sunday, January 7, 2018.

God’s light comes to you so that you may know yourself and the world. In order to know the world you must be able to see the good and the bad in it. Then, you assume the responsibility to maintain the former and correct the latter.
Our efforts to change the world may prove fruitless if we fail to summon the light  of God.
The light of God allows us to see the following:
– The evil in the world and in us.
– The need to eradicate evil in all its forms.
– Our own power, as human beings, once we allow God to live in our world.
Our world will remain ugly until we regain our ability to rebuild it under the light of God.

(By Jesús A. Diez Canseco).

LUZ PARA PARA UN MUNDO NUEVO

(Epifanía)
Domingo, 7 de enero del 2018.

En su epifanía Dios te da la luz para que te conozcas a ti mismo y para que conozcas al mundo en que vives. Conocer a mundo implica conocer lo bueno y lo malo que hay en él. Por tanto, tu responsabiliad será mantener lo primero y corregir lo segundo.
Dios nos da su luz para que nosotros podamos ver al mundo bajo la luz de Dios.
La luz de Dios nos permite ver lo siguiente:
– El mal que existe en el mundo y en nosotros.
– La necesidad de erradicar el mal en todas sus formas.
– La gloria del hombre una vez que le permitimos a Dios vivir en nuestro mundo.
Nuestro mundo será maravilloso sólo cuando seamos capaces de reconstruirlo bajo la luz  de Dios.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

MAKE YOUR FAMILY HOLY

(Holy Family).
Sunday, December 31, 2017.

When God makes himself man in Jesus, he comes to our world as a member of the family of Mary and Joseph so we, all human beings, may become members of the human family by living in common unity (community) just as Jesus, Mary, and Joseph lived in common unity. The unity between the members of Jesus’ family is the model for the unity between the members of the human race.
Just as Jesus was united to his Father in heaven, so was he also united to his parents on earth and to every human being. To honor mother and father is a way of honoring God (Sirach 3:7). Subsequently, those who honor any person also honor God. And just as anyone who mistreats mother or father mistreats God, so does anyone who mistreats any person.
The following is a description of the relations between human beings, whether in a family or in the human community at large: “As God’s chosen ones, holy and beloved [we must relate to one another with] heartfelt compassion, kindness, humility, gentleness and patience” (Colossians 3:12).
By relating in this manner, you will establish “the bond of perfection” and will “let the peace of God be in your heart” (Colossians 3:14-15).
“The bond of perfection” will make your family a holy one.

(By Jesús A. Diez Canseco).

TU SAGRADA FAMILIA

(La Sagrada Familia).
Domingo 31 de diciembre del 2017.

Cuando Dios viene al mundo en Jesucristo, lo hace como miembro de la familia de José y María a fin de que todos los seres humanos vivamos como miembros de la familia humana, en común unidad,de la misma manera en que Jesús María y José vivieron en común unidad.
La unidad existente entre los miembros de la familia es el modelo que han de seguir los hombres para alcanzar la comunidad humana. Pero la unidad de la comunidad humana se rompe cuando los seres humanos se dividen en grupos antagónicos.
Al mantenerse unida, la familia de María, José y Jesús demuestra que la forma de vida comunitaria es la verdadera forma de vida humana.
Las relaciones entre los seres humanos deben de seguir el modelo de las relaciones entre los miembros de la familia. Al que honra a su padre y a su madre, “el Señor lo atenderá” (Sirácides 3:5). Consecuentemente, a aquellos que honran a cualquier persona, el Señor también los atenderá. Y, así como el que ofende a madre o padre, ofende a Dios, así también el que ofende a cualquier persona, ofende a Dios.
Las siguientes son las características de las relaciones entre los seres humanos ya sea en el ámbito de la familia o en el de la comunidad universal: “la compasión tierna, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia” (Colosenses 3:12).
Este tipo de relaciones permite que la humanidad entera viva como un conjunto perfecto. Así la paz de Dios reinará en los corazones de todos, “pues para esto fueron llamados y reunidos” (Colosenses 3:15).
Tu familia, por tanto, será un conjunto perfecto sólo cuando reine la común unidad (es decir, la comunidad) entre todos sus miembros.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

THE GIFTS OF CHRISTMANS

(Nativity of the Lord)
Monday, December 25, 2017.

At Christmas time, Christ brings to you the gifts of “glad tidings, announcing peace, bearing good news, announcing salvation” (Isaiah 52:7). He also brings the means to attain what he announces: He bears “his holy arm in the sight of all the nations” (Isaiah 52:10).
Christmas is a time for the world to receive the gift of liberation from the evils of destruction and oppression. The liberation Christmas brings, however, is ignored by those who fail to accept God’s coming into humanity: “He came to what was his own, but his own people did not accept him” (John 1:11). Those who do not accept God have already accepted something else – they have accepted their worldly idols.
Christmas is the gift of restoration of the order that has existed since the beginning of the world. “In the beginning . . . all things came to be through him, and without him nothing came to be. What came to be through him was life, and this life was the light of the human race” (John 1:1-4).
Christmas will continue to be the gift of the presence of God among us. Christmas will continue to be God’s tireless efforts to restore the original goodness inherent to human nature since its inception. This is why we celebrate Christmas every year.
Those who receive the gifts of Christmas, “become children of God” (John 1:12), God’s “holy arm in the sight of all nations” (Isaiah 52:10), and God’s heralds of life to the world.

(By Jesús A. Diez Canseco).

 

REGALOS DE NAVIDAD

(Natividad del Señor)
Lunes, 25 de diciembre del 2017.

Cada navidad Cristo viene cargado de regalos para la humanidad: Él trae “buenas noticias… anuncia la paz… trae la felicidad… anuncia la salvación”(Isaías 52:7). Además trae los medios apropiados para hacer realidad lo que anuncia: Él muestra el poder de “su brazo a la vista de las naciones” (Isaías 52:10).
La navidad es el regalo de salvación para un mundo oprimido por la destrucción del hombre por el hombre. Esta salvación es, sin embargo, rechazada por aquellos que se niegan a aceptar la venida de Dios a la humanidad: El “vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron” (Juan 1: 11). Aquellos que se niegan a recibir a Dios lo hacen porque ya han recibido a los ídolos del mundo.
La navidad es el regalo que restaura el orden existente en el principio del mundo. Este es el orden existente en el principio del mundo: “En el principio… todo se hizo por [la Palabra] y sin ella no se hizo nada. Lo que se hizo en ella era la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:1-4).
La navidad es y continuará siendo una constante invitación para que el mundo reciba el regalo de la presencia luminosa y liberadora de Dios. La navidad continuará siendo el esfuerzo incansable de Dios para restaurar la bondad que es propia de la naturaleza humana desde sus comienzos. Por eso celebramos la navidad cada año.
Aquellos que reciben el regalo de la navidad, reciben “el poder de hacerse hijos de Dios” (Juan 1:12), de convertirse en el “brazo [del Señor] a la vista de las naciones” (Isaías 52:10), de ser los portadores de la vida en el mundo.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

THE BEST FRUIT OF YOUR EFFORTS

(Fourth Sunday of Advent).
Sunday, December 24, 2017.

Our human experience shows us that our best fruits are the product of our best efforts. Mary teaches us to be as fruitful as she is by becoming “the handmaid of the Lord” (Luke 1:38) in order to give humanity the fruit of her womb: Jesus. She makes it possible for God to become man. Our fruits must be like Mary’s so we may bring God to the world.
How can a human being bring forth God to the world?
This might seem impossible at first. For even Mary, herself, needed to ask the question: “How can this be, since I have no relations with a man?” (Luke 1:34). This question is not an expression of doubt concerning the power of God, but rather it is recognition of our human limitations.
Let us ask the same question with different words: How can it be possible for a human being to bring the God of absolute goodness, righteousness and compassion to a world plagued by evil and destruction? This might seem to be impossible. But then comes the answer: “Nothing will be impossible for God” (Luke 1:37).
This is the hope and the reality Mary gives us, as the fruit of her womb; this is the hope and the reality we must give to the world, as the fruit of our whole being.
Yes, we need strength in order to bring the God of liberation to the world: “[God] can strengthen you, according to [the] gospel and the proclamation of Jesus Christ . . . made known to all nations” (Romans 16:25-26).
Mary listened to the voice of God and gave her consent.
Like Mary, we must listen to the voice of God asking us to bring forth to the world the fruit of liberation. Then we must be willing to make our best efforts in order for God to do his will through us.

(By Jesús A. Diez Canseco).

EL MEJOR FRUTO DE TU ESFUERZO

(Cuarto Domingo de Adviento).
Domingo, 24 de diciembre del 2017.

La experiencia humana nos demuestra que nuestras mejores obras son el producto de nuestros mejores esfuerzos. María nos enseña a dar los frutos que ella dio. Ella se hizo “la esclava del Señor” (Lucas 1:38) para dar a la humanidad el fruto de su vientre: Jesús. El fruto de María es Dios en el mundo.
Es, pues, apropiado que dediquemos nuestros esfuerzos a imitar a María para que nosotros también traigamos a Dios al mundo.
¿Cómo es posible que un ser humano pueda traer a Dios al mundo?
A primera vista esto parece imposible. Tan imposible que María tuvo necesidad de preguntar: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” (Lucas 1:34). Esta pregunta no es una expresión de duda respecto al poder de Dios sino, más bien, es un reconocimiento de nuestras limitaciones humanas.
Ahora, hagamos la misma pregunta con diferentes palabras: ¿Cómo será posible que un ser humano traiga al Dios de la bondad , de la justicia y de la compasión absolutas a un mundo dominado por el mal y la muerte? A primera vista esto parece imposible. Mas, he aquí la respuesta: “… no hay nada imposible para Dios” (Lucas 1:37).
Esa es la esperanza y la realidad que María nos ofrece bajo la forma del fruto de su vientre. Esa es la esperanza y la realidad que todos hemos de dar al mundo bajo la forma del fruto de “nuestro ser”.
Los seres humanos necesitamos fuerza para traer al mundo la vida y la liberación de Dios. Dios mismo nos da la fuerza para ofrecer a todas las naciones la “revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por las Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno” (Romanos 16:25-26).
María escuchó y dio su consentimiento a Dios.
Así como María escuchó y dio su consentimiento a Dios que le pedía dar al mundo el fruto de su vientre (el fruto de la vida y la liberación), así de esa misma manera, nosotros hemos de escuchar la voz de Dios y darle nuestro consentimiento para que su voluntad se cumpla en el mundo por medio de nosotros.

(Por Jesús A. Diez Canseco).