All posts by wpadmin

THE HIDDEN INJUSTICE

(Twentieth Sunday in Ordinary Time)
Sunday, August 20, 2017.

Every injustice in the world reveals the existence on two harms: First, the harm caused by the person who commits the injustice; and, secondly, the harm caused by the person who does nothing to eradicate the injustice, that is to say, by the person who is indifferent to the suffering of his fellow human beings. Indifference is, therefore, the hidden injustice, and consequently the most destructive.
Let’s take a look at this Sunday’s gospel: When a mother asks for the healing of her ill daughter, two illnesses are revealed (Matthew 15:21-28).
– First, there is the illness of the daughter.
– Second, there is the illness afflicting those who lack compassion before the mother’s pleas. Indeed, it is a serious illness to be incapable of compassion before the supplications of an anguished mother. Those who lack compassion say, “Send her away, for she keeps calling out after us” (Matthew 15:23).
The illness of those who lack compassion is very common among people who, nowadays, suffer from callousness and indifference.
The overwhelming presence of injustice in the world cannot make us falter in our faith. On the contrary, the presence of injustice is a good reason for us to grow in faith (a faith like that of the mother who asks for the healing of her daughter); a faith that will give us strength and endurance; a faith that will produce the miracle of individual and collective justice for all.

(By Jesús A. Diez Canseco).

LA INJUSTICIA OCULTA

(Vigésimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 20 de julio del 2017.

Toda injusticia en el mundo revela la existencia de dos males, a saber: Por un lado, el mal que comete el autor de la injusticia y, por otro, el mal que comete el que no hace nada para eliminar la  injusticia, es decir, el mal que comete el indiferente. La inacción del indiferente es, pues, una injusticia oculta.
Veamos el evangelio de este domingo: Cuando una madre ruega por la curación de su hija enferma, sale a la luz otro tipo de enfermedad en aquellos que escuchan esos ruegos. (Mateo 15:21-28). He aquí estas dos enfermedades:
– La primera es la enfermedad de la hija.
– La segunda es la enfermedadde la indiferencia que sufren aquellos a cuyos oídos llegan las súplicas de la madre, aquellos que son incapaces de sentir compasión ante la angustia de la madre. Ellos quieren deshacerse de ella: “Despídela, que viene gritando detrás de nosotros” (Mateo 15:23).
La enfermedad de los que no tienen compasión es una dolencia muy común entre los hombres de nuestros días: Es la enfermedad de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. La indiferencia es, pues, una enfermedad oculta además de ser tremendamente destructiva.
La proliferación de las injusticias en el mundo no debe ser motivo para que nuestra fe disminuya; por el contrario, ha de motivarnos a robustecerla, por cuanto una fe robusta (tan robusta como la de una madre que ruega por la curación de su hija) nos permitirá alcanzarel milagro de la curación para todos, individual y colectivamente.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

WHERE TO LOOK FOR GOD

(Nineteenth Sunday in Ordinary Time)
Sunday, August 13, 2017.

If you are unable to find God, is because you may be looking for him where he is not.
Where God is not.
– God is not in the “strong and heavy wind… rending the mountains and crushing rocks” (1 Kings 19:11), but the world sees its god in the power of wealth “rending and crushing” human equality.
– God is not in the powerful “earthquake” (1 Kings 19:11), but the world sees its god in the devastating policies that reduce to rubble the rights to freedom, to employment, to housing, to health care, to education, to the protection of the family, among others.
– God is not in the scorching “fire” (1 Kings 19:12), but the world sees its god in the scorching fire produced by weapons that make it possible for the powerful to destroy the weak.
Where God is.
– God is in the gentle breeze, in the “tiny whispering sound” (1 Kings 19:12), in the voice that proclaims peace to the people, in the place where love and truth meet, where justice and peace kiss (Psalm 85: 9, 11).

(By Jesús A. Diez Canseco).

DÓNDE BUSCAR A DIOS

(Decimonoveno Domingo de Tiempo Ordinario).
Domingo, 13 de agosto del 2017.

Si no puedes encontrar a Dios, es muy probable que estés buscándolo donde él no está.
Dónde no está Dios.
Dios no está en aquel “huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas” (1 Reyes 19:11). Pero el mundo ve a su dios en el poder de las riquezas que “hienden y quebrantan” la igualdad humana.
– Dios no está en el poderoso “terremoto” (1 Reyes 19:11). Pero el mundo ve a su dios en los injustos sistemas socioeconómicos que arrasan con los derechos a un trabajo digno, a una habitación apropiada, a la atención médica, a la educación, a la protección de la familia.
– Dios no está en el “fuego” devastador (1 Reyes 19:12). Pero el mundo ve a su dios en el fuego devastador generado por armas que permiten a los poderosos destruir a los débiles.
Dónde está Dios.
Dios está en “el murmullo de una suave brisa”(1 Reyes 19:12); en la voz que habla de paz al pueblo, en donde la gracia y la verdad se han encontrado, donde la justicia y la paz se han abrazado(Salmo 85:9, 11).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

RADIANT HAPPINESS

(The Transfiguration of the Lord)
(Sunday, August 6, 2017).

Your joy, your goodness, your peace, and your love for others will turn you into a radiant person, a person irradiating the light of happiness, the light of God.
God makes himself man so we may see him as he truly is, so we may see in him the radiance proper to his nature, the radiance he wants to rekindle in everyone. The radiant God is an invitation for all human beings to take on God’s radiance.
Through his transfiguration in front of human eyes, God reveals to us that we all can share in the fullness of his life, once we become liberated from the evils of the world. A liberation which Christ “was going to accomplish in Jerusalem” (Luke 9:31) through his cross and resurrection.
The image of the radiant God in his transfiguration is the image of a liberated humanity, the image of individuals and nations living without chains, a world where nations are not colonized by powerful nations, where nations are free from economic, military or media campaigns unleashed by imperial ambitions.
The transfiguration of Jesus Christ is a way for God to tell us that he “will change our lowly body to conform to his glorified body” (Philippians 3:21).
The radiance of God leads us to the radiance of humanity in the fullness of life.

(By Jesús A. Diez Canseco).

RADIANTE DE FELICIDAD

Festividad de la Transfiguración del Señor)
(Domingo, 6 de agosto del 2017)

Tú puedes gozar de tanta paz, de tanto gozo, de tanta alegría, y de tanta bondad que llegarás a transformarte en alguien que irradia la luz de la felicidad. Esa es una experiencia de la transfiguración en las personas, así como Cristo Jesús, en su transfiguración, irradiaba la luz brillante que brotaba de su ser;  porque él es paz, él es gozo, alegría, bondad.
Cuando Dios se hace hombre, hemos de ver su radiante naturaleza. Al mostrarnos su ser radiante, Dios nos invita a que lo veamos y nos hagamos radiantes como él.
Por su transfiguración en frente de ojos humanos, Dios revela que todos podemos compartir de la plenitud de su vida una vez que nos liberemos de la esclavitud que engendran los males del mundo. Es precisamente esta liberación la que Cristo “iba a cumplir en Jerusalén” (Lucas 9:31) por medio de la cruz y la resurrección.
La imagen del Dios radiante en su transfiguración es la imagen de una humanidad liberada, tanto individudal como colectivamente, una humanidad en donde las naciones poderosas no colonizan a las naciones menos poderosas, donde los pueblos controlan sus propios destinos sin externas agresiones económicas, mediáticas y militares. La transfiguración nos hace ver la imagen de una humanidad que vive la vida a plenitud. Por la transfiguración de Jesucristo, Dios nos hace ver que él “transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso” (Filipenses 3:21).
El Dios radiante de la transfiguración nos conducirá hacia una humanidad sin cadenas, hacia una humanidad radiante de vida plena.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

CÓMO ENCONTRAR UN TESORO

(Decimoséptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 30 de julio del 2017.

– ¿Estás buscando algo?
– Sí, estoy buscando el mejor tesoro.
Este es el mejor tesoro: Tu capacidad de decir: Dios mío “Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal” (1 Reyes 3:9). Este tesoro consiste en la coexistencia pacífica y armónica entre todos los hombres.
Este tesoro ilumina dando inteligencia a los sencillos” (Salmo 119:130), a los que el mundo considera indignos de poseer la plenitud de la vida.
Este tesoro es más valioso que “una vida larga o riquezas” (1Reyes 3:11) o cualquier forma de poder político o económico.
¿Qué te impide encontrar ese tesoro?
– Las medias verdades que el mundo propaga. Los poderosos del mundo manipulan la verdad con el fin de alcanzar sus propios intereses, y engañar a las mayorías.
– Las falsas nociones de la felicidad. Vives en un mundo que te enseña que la única fuente de la felicidad radica en la posesión de las riquezas materiales.
– Las promesas falsas. Los poderosos del mundo te prometen lo que no pueden cumplir.
¿Qué debes hacer para hallar el tesoro?
– Convéncete de que todos merecemos la plenitud de vida. Estoy “en medio de tu pueblo, Señor, el que tú te elegiste” (1 Reyes 3:8). El pueblo que Dios elige es la humanidad entera.
– Reconoce que eres un siervo de los demás:“Dios, tú has hecho rey a tu siervo” (1 Reyes 3:7), y todo siervo de Dios tiene que ser necesariamente siervo de todos los seres humanos.
¿Qué debes hacer cuando hallas el tesoro?
Aquel que encuentra un tesoro en el campo, “por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo” (Mateo 13:44). Cuando encuentres el tesoro tendrás que renunciar a todo lo que sea negación de ese tesoro.

(Por Jesús A. Diez Canseco).

SEARCHING FOR A TREASURE

(Seventeenth Sunday in Ordinary Time)
Sunday, July 30, 2017.

– Are you looking for something?
– Yes, I am looking for the greatest treasure.
This is the treasure: The “understanding heart to judge [and to relate to] people and to distinguish right from wrong” (1 Kings 3:9). The treasure consists in the peaceful and harmonious coexistence among all of us.
This treasure “sheds light, gives understanding to the simple” (Psalm 119:130), to those whom the world considers undeserving of possessing fullness of life.
This treasure is worth more than long life and riches (1 Kings 3:11), and is worth more than any kind of worldly power.
However, you need to know that this treasure is hidden under:
– Half-truths the world promotes as being true. In our world  the truth is manipulated by the powerful in order to achieve their selfish interests, and fool the vast majorities.
– False sense of happiness. Our world teaches that the only source of happiness comes from the possession of material wealth.
– Deceptive promises. The powerful of the world make promises they cannot deliver.
You must do following in order to find the treasure:
– You must accept that every person deserves fullness of life. “I serve you [God] in the midst of the people whom you have chosen” (1 Kings 3:8), that is, in the midst of humanity.
– You must assume a role as servants to your fellowmen. In order to possess the treasure, you must be a servant to all (1 Kings 3:6).
Once you find the treasure, you must be willing to give up everything else in order to keep it. When a person finds a treasure buried in a field, he “goes and sells all that he has and buys that field” (Matthew 13:44). That is, the finder must give up anything that is a negation of that treasure. The finder must give up worldly riches and power.

(By Jesús A. Diez Canseco).

 

BETWEEN YOU AND GOD

YOU AND GOD.
Whenever you forget God, nations become more aggressive, men more cruel, and the truth more undesirable. But, in any case, God continues to trust that you will bring peace, love and truth to the world.

A PROBLEM.
No matter what religion you belong to, remember that most of them acknowledge the existence of good and evil. The problem, however, lies in that most of them will try to convince you that those who hold worldly power are on the side of good.

GETTING RID OF INDIFFERENCE.
Never become indifferent in the face of the exploitation of man by man. On the contrary, do everything in your power to eradicate it and you would have eradicated the sting of sin.

WHAT GOD DOES NOT HAVE.
If God does not have the authority to exploit human beings, why should man have it? If God were to have such authority, he would cease to be God. Similarly, if a human being were to have it, he would cease to be human.

(By Jesús A. Diez Canseco).

ENTRE TÚ Y DIOS

TÚ Y DIOS.
Cuando te olvidas de Dios, las naciones se tornan más agresivas, el hombre más cruel y la verdad más odiada. Pero en todo caso, Dios sigue confiando en que tú traerás la paz, el amor y la verdad al mundo.

UNA TRAGEDIA.
No importa a qué religión pertenezcas, recuerda que casi todas las religiones reconocen la existencia del bien y el mal. La tragedia consiste en que algunas religiones tratan de convencerte de que los que ostentan el poder del mundo están del lado del bien.

UNA INDIFERENCIA.
No seas indiferente ante la la explotación del hombre por el hombre, por el contrario, elimínala y así habrás quitado la ponzoña al pecado.

LO QUE DIOS NO TIENE.
Si Dios no tiene la autoridad para explotar a los seres humanos, ¿por qué ha de tenerla el hombre? Si Dios tuviese esa autoridad, dejaría de ser Dios. Igualmente, si un ser humano la tuviese, dejaría de ser un ser humano.

(Por Jesús A. Diez Canseco).