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DESTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN

(Trigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 18 de noviembre de 2018.

Un mundo que se destruye

No destruyas tu mundo

 

El mundo se destruye cuando los hombres sufren las tribulaciones de la guerra, de la injusticia, del egoísmo y de la opresión. En un lenguaje  simbólico, ello equivale a vivir  bajo un sol oscurecido, una luna sin brillo, estrellas que se desploman, fuerzas celestiales aniquiladas. (Marcos 13:24-26).

 

 

la reconstrucción

Con la paz reconstruirás el mundo

Así como la función del sol es dar luz, no oscuridad, así la naturaleza del hombre es edificar la paz, no recurrir a la guerra. Así como la función de la luna es reflejar la luz, así la función del hombre es compartir de los bienes materiales del mundo. Así como las estrellas han de permanecer en el firmamento, así el esfuerzo humano para lograr el bien común es irrenunciable. Así como las fuerzas que están en los cielos son siempre fuentes de vida, así el hombre ha de fomentar la reconstrucción, no la destrucción.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA BONDAD DE TU CORAZÓN

Trigésimo Domingo de Tiempo ordinario)
Domingo, 28 de octubre de 2018

Hay bondad en tu corazón

 

La bondad de tu corazón sólo existe para que la des a todos los demás. Ellos la necesitan, ellos la piden a gritos, aunque te parezca que no los escuchas.

 

 

 

¿Cómo das la bondad de tu corazón a los demás?
– Escuchando a los que te lo piden.
– Apresurándote a ayudarlos.
– Venciendo todos los obstáculos que impiden que te acerques a ellos.
– Entusiasmándolos a que disfruten de la bondan que ahora ellos poseen en sus corazones.

Dales de la bondad de tu corazón

 

Recuerda que Dios está tratando de hacer lo mismo por ti. Él quiere darte todo lo que él tiene a fin de que tú te relaciones con los demás como él se relaciona contigo.

 

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS

Vigésimo Noveno Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 21 de octubre de 2018

Si usted quiere ser el primero, tendrá que enfrentarse a un mundo que está en franca oposición a la paz y la bondad.

La fuerza para oprimir al débil

Vivimos en un mundo donde “los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder”. (Marcos 10:42).
Los que son tenidos como poderosos usan su poder como medio de subyugación sobre los débiles.
Todo aquel que conoce la realidad de nuestro mundo no puede ignorar cuán perjudiciales para la humanidad son las relaciones basadas en la dominación y la opresión.

El último será el primer

El que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será esclavo de todos” (Marcos 10:43-44).

 

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA RIQUEZA PUEDE DARTE MUERTE O VIDA

(Vigésimo Octavo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 14 de octubre de 2018

Depende de usted escoger la riqueza que da muerte o la que da vida.
La riqueza que da muerte es la que no se comparte con todos; es la riqueza que un individuo acapara para sí mismo más allá de lo que es necesario para la satisfacción de sus necesidades; es la riqueza de aquel que no puede desprenderse de ella, de aquel que no puede compartirla con los pobres. En otras palabras, la riqueza del mundo es la que no se usa para la satisfacción de las necesidades de todos.

Si compartes la riqueza, morirás

Decirle al hombre rico: “Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres” (Marcos 10:21), significa tu riqueza pertenece a los que la necesitan. La riqueza que ocasiona la muerte es, pues, aquella que es acumulada en pocas manos.
El hombre rico se aferra a su riqueza  de manera tal que no puede vivir sin ella. Hay, pues, una adicción, una dependencia muy difícil de eliminar: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios” (Marcos 10:25). La riqueza del mundo se vuelve contra el que la posee.
La riqueza que da vida  va más allá de la posesión de bienes materiales. Esta riqueza  empieza cuando el hombre destina los bienes materiales a la satisfacción de las necesidades de todos. Si el hombre rico hubiese vendido su riqueza y la hubiese dado a los pobres, habría puesto así fin a la riqueza que da muerte y ganado para sí la riqueza que da vida.

Compartir la riqueza te da vida

La riqueza que da vida resulta de la igualdad, la unidad y el servicio a los demás. Esta riqueza no toma posesión sobre las personas, sino que, por el contrario, produce enormes beneficios: “nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda” para poseer la riqueza que da vida, “quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna” (Marcos 10:29-30).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

EL QUE DIVIDE, DESTRUYE

(Vigésimo Séptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 7 de octubre de 2018

¿De dónde proviene la división?

Dinero para la división: Arma letal

– En el sistema económico. La división surge cuando el empleador explota al  trabajador, cuando los productores elevan los precios en perjuicio de los consumidores, cuando los propietarios de los medios de producción se enriquecen a costa del empobrecimiento del pueblo.
– En el sistema político. La división surge cuando  los gobernantes abusan de los gobernados, cuando los gobernantes persiguen sus propios intereses individuales o de clase a costa de los intereses populares.
– En las relaciones internacionales. La división surge cuando las naciones poderosas  expanden su dominación subyugando a naciones débiles, cuando los países poderosos se apropian de las riquezas de los países indefensos.
– En la vida familiar. La división surge cuando la relación entre los esposos se sustenta en intereses conflictivos y egoístas, en frivolidades y mentiras. La división que aliena las relaciones entre los esposos, termina destruyendo las relaciones entre ellos y los hijos, con graves consecuencias para todos.

El mundo no sólo es de usted, es de todos

¿Es posible eliminar la división?
Todo indica que nuestro mundo actual no lo cree así. Muchos piensan que la unidad y la paz sólo existen en la imaginación de los niños que no saben nada del “mundo real”. Pero eso es precisamente lo que el mundo no comprende que el que no acepta como un niño que el mundo es de todos, no podrá vivir en él. (Marcos 10:15).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

SANTIAGO Y EL CAPITALISMO

(Vigésimo Sexto Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 30 de septiembre de 2018.

Los textos bíblicos aquí anotados provienen de la Carta de Santiago, capítulo 5, versículos 1-6. (En vez de usar la palabra “ricos”, hemos usado la palabra “capitalistas”).

Dinero del obrero que el capitalista toma

¿Quiénes son los capitalistas?: Son los que  acumulan la riqueza para sí mismos. Ante los ojos de  ellos, los demás no son sino instrumentos para producir la riqueza.
Hay dos elementos que definen al capitalista, a saber: 1) La manera en que adquiere la riqueza, y 2) La manera en que la usa:
1) La manera en que adquiere la riqueza. El capitalista se hace rico con el salario que no paga a los  obreros que trabajan en las fábricas de él. (Santiago 5:4).

Obrero despojado de lo que él produce

2) La manera en que usa la riqueza. El capitalista usa la riqueza de dos maneras:
A) La usa para sí mismo, para sus excesos: Ustedes “han vivido sobre la tierra lujosamente y se han entregado a los placeres; han hartado sus corazones para el día de la matanza” (Santiago 5:5).
B) La usa como medio de dominación: Ustedes “condenaron y mataron al justo [que] no les resiste” (Santiago 5:6).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

SEPA USTED CÓMO TRIUNFAR

(Vigésimo Quinto domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 23 de septiembre de 2018.

Si usted quiere triunfar en la vida, tiene que conocerse a usted mismo y al mundo que lo rodea.

Haga preguntas, no permanezca en la ignorancia

Debe usted tener la valentía  para hacer preguntas sobre lo que no entiende, aunque ello le complique la vida. Porque es mejor conocer las respuestas que permanecer en la ignorancia.
Para hacer las preguntas correctas en la vida, usted ha de recurrir a la sabiduría de Dios, la cual “es, en primer lugar, pura, además pacífica, indulgente, dócil, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía” (Santiago 3:17). Por la sabiduría de Dios, los que siembran en la paz cosechen los frutos de la paz (Santiago 3:18). La sabiduría de Dios le dará a usted la fuerza suficiente para hacer las preguntas más difíciles en la vida.
Escuche las respuestas que DIos le da. Él le aconseja que usted se haga como un niño, que sea inocente como lo son los niños, quienes no tiene malicia ni desean el mal a nadie.

Aprenda de la inocencia de los niños

Imagínese usted un mundo en el que todos los gobernantes  decidiesen hacer suya la inocencia de un niño, deshacerse de sus malicias, de sus injusticias. Si eso ocurriese, el mundo sería un lugar maravilloso.
Recuerde que el  mundo actual, por el contrario, fomenta la envidia y la ambición, el desconcierto y toda clase de maldad, desencadena guerras y contiendas. He aquí las acciones de los que se rigen por el poder del mundo: “¿Codician y no poseen? Matan. ¿Envidian y no pueden conseguir? Combaten y hacen la guerra” (Santiago 4:1-2).
Guiese usted por la sabiduría de Dios, hágale preguntas y triunfe en la vida.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

AL QUE QUIERA CELESTE QUE LE CUESTE

Domingo, 16 de septiembre de 2018
(Vigésimo Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario)

Ayúdalo a alcanzar su bienestar

Tu vida será inútil si no buscas el bienestar de los demás.
Quien no busca el bienestar de los demás, será exitoso de acuerdo a las normas del mundo; acumulará riquezas y poder, y alcanzará superioridad sobre otros. Ese es el objetivo de aquel que quiere vivir a costa de la vida de los demás, por tanto: “Quien quiera salvar su vida, la perderá” (Marcos 8:35).
Quien busca el bienestar de los demás tomará una posición radicalmente opuesta al poder y el dominio del mundo. Quien busca el bienestar de los demás aspira a la igualdad, la unidad y el respeto para todos. Él buscará el bienestar de los demás no solamente tomando partido por los pobres y oprimidos, sino haciéndose uno de ellos, tomando sobre sí la injusticia de ser rechazado, de ser malentendido, de ser falsamente acusado, de ser víctima de conspiraciones, de ser sentenciado a muerte. Por tanto “quien pierda su vida por mí [Jesucristo] y por el Evangelio, la salvará” (Marcos 8:35).

Todos merecen el bienestar

Quien busca el bienestar de los demás, denuncia las “armas” y el poder destructivo del mundo injusto. Revela que la vida triunfa sobre la muerte.

 

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

TODO O NADA

(Vigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 9 de septiembre de 2018

Verdad, Dios está en ti

Si quieres ser todo y tener todo, no tiene más que reconocer que Dios está en ti.
Dios se ofrece totalmente a ti; es decir cuando Dios te habla has de creerle en la totalidad de lo que dice, cuando él te da su vida has de recibirla en su totalidad, sin restarle ni añadirle nada. Sólo la aceptación total de lo que Dios dice y hace por ti, te hará ser parte de él.
Lo que Dios dice y hace por ti:
– Dios te da la salvación: “Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como un ciervo y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo. Pues serán alumbradas en el desierto aguas, y torrentes en la estepa, se trocará la tierra abrasada en estanque, y el país árido en manantiales de agua” (Isaías 35:5-7).
Dios te da la felicidad: “Feliz quien se apoya en… Dios… que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos… libera a los condenados… abre los ojos a los ciegos… endereza a los encorvados… protege al forastero, sostiene al huérfano y a la viuda” (Salmo 146:7-9).

No te quedes con las manos vacías

Dios da su protección a los débiles: “¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?” (Santiago 2:5).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

¿SABES LO QUÉ ES LA RELIGIÓN?

(Vigésimo Segundo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 2 de septiembre del 2018

No por ti, sino por los demás

1. La religión  significa que  Dios vive en ti. Es decir, las acciones de tu vida han de ser expresiones de lo que tienes en ti; y lo que saldrá de ti serán las obras de Dios mismo.
Una vez que permitas que Dios viva en ti, podrás llevar la vida de Dios al mundo mediante el testimonio de tu propia vida.

2. La religión no es impuesta por ningún mandamiento externo. Porque un mandato externo siempre presupone una imposición que te priva de la opción a aceptar o rechazar. Toda ley externa conlleva en sí misma una imposición y un castigo que se hará efectivo en caso de incumplimiento. Ya sea que la persona quiera o no, está obligada a cumplir con la norma externa. De ahí que la imposición de la norma externa es incompatible con la libertad de la vida en Dios (la vivencia de la religión) y obstaculiza el desarrollo emocional y espiritual de la persona.

Dios no vive en un edificio, vive en ti

3. La religión va más allá de las limitaciones de una institución social. Las instituciones que creamos  han de tener el mismo espíritu del Dios que vive en nosotros. De lo contrario, las instituciones no son representativas del espíritu de Dios.

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)