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¿SABES LO QUÉ ES LA RELIGIÓN?

(Vigésimo Segundo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 2 de septiembre del 2018

No por ti, sino por los demás

1. La religión  significa que  Dios vive en ti. Es decir, las acciones de tu vida han de ser expresiones de lo que tienes en ti; y lo que saldrá de ti serán las obras de Dios mismo.
Una vez que permitas que Dios viva en ti, podrás llevar la vida de Dios al mundo mediante el testimonio de tu propia vida.

2. La religión no es impuesta por ningún mandamiento externo. Porque un mandato externo siempre presupone una imposición que te priva de la opción a aceptar o rechazar. Toda ley externa conlleva en sí misma una imposición y un castigo que se hará efectivo en caso de incumplimiento. Ya sea que la persona quiera o no, está obligada a cumplir con la norma externa. De ahí que la imposición de la norma externa es incompatible con la libertad de la vida en Dios (la vivencia de la religión) y obstaculiza el desarrollo emocional y espiritual de la persona.

Dios no vive en un edificio, vive en ti

3. La religión va más allá de las limitaciones de una institución social. Las instituciones que creamos  han de tener el mismo espíritu del Dios que vive en nosotros. De lo contrario, las instituciones no son representativas del espíritu de Dios.

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA VERDADERA VIDA

(Vigésimo Primer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 26 de agosto de 2018.

La verdadera vida consiste en vivir unidos a nuestros semejantes. Si no lo hacemos, la vida no es vida, será simplemente una existencia inútil y sin sentido.

Unidad para la humanidad

Al establecer su unidad con nosotros, Dios nos dice: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida” (Juan 6:55). Esto significa que cuando aceptamos a Dios, hacemos nuestro todo lo que  él es, por cuanto, él es la verdad en todo, él es verdadera libertad, verdadero servicio, verdadera paz, verdadera compasión, verdadera justicia. Sin él, no hay verdadera vida para la humanidad.
Sin embargo, muchos no aceptan la unidad total con Dios porque esa unidad incluye la unidad entre los hombres mismos.
A los que se les pide que vivan unidos, muchas veces, responden: “Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?”. De modo que los que rechazan la verdad se vuelven atrás (Juan 6:60, 66), se vuelven a su anterior forma de vida, a su vida de conflictos, vacía y viciada.

La unidad da la victoria

Vivan unidos los unos a los otros “en reverencia a Dios” (Efesios 5:21), manteniendo el compromiso de unidad entre ustedes tal como Dios está unido a la humanidad.

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA SABIDURÍA ES TUYA

Vigésimo Domingo de Tiempo Ordinario.
Domingo, 19 de agosto de 2018.

“Vengan a compartir mi comida y a beber el vino que he mezclado. Déjense de simplezas y vivirán, y sigan el camino de la sabiduría” (Proverbios 9:5-6).

Pan de vida

Depende de nosotros aceptar el alimento de la sabiduría, así como aceptamos el alimento material que sustenta nuestra vida física.
Nuestro mundo carece de vida: “Así pues, miren atentamente cómo viven; no sean necios, sino sabios, aprovechando bien la ocasión, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16), porque lo que es muerte se acepta como si fuese vida. Así ocurre cuando elegimos la guerra por sobre la paz, cuando aceptamos que unos pocos se apoderen de la riqueza a costa del empobrecimiento de muchos, cuando aceptamos que el dinero vale más que la vida.

La vida vale más que el dinero

No podemos continuar siendo insensatos, sino que hemos de comprender cuál es la voluntad del Señor (Efesios 5:17). El mundo no comprende que la vida vale más que el dinero; no comprende que el conflicto trae la destrucción mientras que el entendimiento trae la vida.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

CALIDAD DE VIDA PARA USTED

(Decimoséptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
29 de julio de 2018

Usted alcanzará la más alta calidad de vida cuando viva “de una manera digna a la vocación a la que ha sido llamado, con humildad, mansedumbre y paciencia, soportando a los demás por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”. (Efesios 4:1-4).
Fíjese  pues cómo ha de ser su vida:

Ellos merecen calidad de vida

– Una vida de humildad, en la que reconozca que todos somos iguales por cuanto compartimos la misma naturaleza humana.
– Una vida de mansedumbre, es decir, una vida en la que respetará los unos a los otros. Recuerde que la mansedumbre es la valentía de respetar a los demás.
– Una vida en la que usted debe ser paciente cuando sus esfuerzos por alcanzar la igualdad y el respeto no produzcan frutos inmediatos.

Calidad de vida en unidad

– Una vida en la que usted apoye a todos en el común esfuerzo de vivir en unidad. En eso consiste el amor verdadero.
– Una vida de paz, es decir, vivir sin causar  daño a nadie, haciendo todo para beneficio de los demás.

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

UNIDAD, DIVINO TESORO

(Decimosexto Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 20 de julio de 2018.

Todos estamos llamados a vivir en unidad con todos.
Vivir en unidad con todos significa derribar “el muro divisorio, la enemistad” (Efesios 2:14), de manera que los que eran enemigos dejan de serlo a causa del ejemplo y del sacrificio del que fomenta la unidad.

La unidad te mira sonriendo

 

El que alcanza la unidad con otra persona consigue “crear en sí mismo, de los dos, un solo hombre nuevo” (Efesios 2:15). Así, en donde antes había dos o más, ahora hay uno.

 

 

 

Los que destruyen la unidad son los que hablando la unidad, fomentan la división.
“¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!” A ellos dice Dios: Les pediré cuentas y los castigaré “por todo el mal que cometieron” (Jeremías 23:1-2).
Los que predican la unidad y no la viven, crean la confusión,  y toda clase de dolencias individuales y sociales.

El círculo de la unidad nunca se rompe

 

Por el contrario, el que habla de unidad y la vive atraerá a los demás y será amigo de todos. De esa manera el mundo gozará de paz y permanecerá seguro como una sola familia.

 

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

ESCUCHE SEÑOR PRESIDENT

¿QUÉ AUTORIDAD TIENE USTED?
(Decimoquinto Domingo de Tiempo Ordinario)

Hónrela con la justicia para todos

Si su autoridad está basada en la compasión, en la justicia y la sinceridad en poner el interés de los demás antes que el suyo o el de su grupo, usted gobernará para el bien y la prosperidad de todos, usted merecerá el respeto de todos. Porque la justicia, la sinceridad y la generosidad son atributos  que pertenecen a todos los seres humanos.

 

El abuso de autoridad encadena al mundo.

Pero si su autoridad está autoridad en la fuerza para subyugar y dominar a otros seres humanos, usted será responsable de una ofensa a la dignidad humana, usted encadenará al mundo en la ignominia.

Los que abusan de su autoridad no solucionan los problemas del mundo, sino los empeoran.

He aquí los frutos que producen los que poseen la verdadera autoridad:
No caerán en la torpeza… la gloria morará en nuestra tierra. El amor y la verdad se dan cita. La Justicia y la paz se besan; la verdad brota de la tierra, la justicia reina entre los hombres. El mundo verá la prosperidad, la tierra dará su cosecha” (Salmo 85:9-13).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

NO RECHACES A NADIE

(Decimocuarto Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 8 de julio de 2018.

Muchos rechazan a los pobres porque son pobres. Muchos piensan que los débiles son inferiores a los fuertes, que los que sufren explotación se la merecen.

Rechazado porque es pobre

Muchos ignoran que los pobres, los débiles y los oprimidos son víctimas de los poderosos que explotan a sus semejantes.
“¿No es éste el carpintero, el hijo de María?… Y se escandalizaron a causa de él” (Marcos 6:3), lo consideraron inferior, y lo rechazaron.

 

Los que explotan a sus semejantes son “hombres de cabezas duras y corazones obstinados” (Ezequiel 2:3-4).
Los hombres de “corazón obstinado” son aquellos que tratan a los demás como si fuesen “objetos” (no humanos). Los hombres de “cabeza dura” son aquellos que no comprenden la grandeza de la dignidad humana, incluida la dignidad humana de ellos mismos.

El valor de todo ser humano

 

Es necesario reconocer el valor supremo de todo ser humano,  del oprimido, del destituido, del explotado. De esa manera Jamás rechazaremos a nadie.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA IGUALDAD ECONÓMICA

(Decimotercero Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 1 de julio de 2018.

Uno de los aspectos de la igualdad entre los hombres es la igualdad económica la cual encuentra su fundamento en el hecho de que la naturaleza humana es igual en todos nosotros.
He aquí la manera de alcanzar la igualdad económica:

Da lo que tienes, recibe lo que te falta

 

“Ustedes darán de su abundancia lo que a ellos les falta, y ellos, a su vez, darán de lo que tienen para que a ustedes no les falte.

 

 

 

Lo que tienes es de todos

 

Así reinará la igualdad:
‘Al que tenía mucho no le sobraba
y al que tenía poco no le faltaba'” (2 Corintios 8:14-15).

 

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)

NO TE HUNDAS

(Duodécimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 24 de junio de 2018.

El barco de la humanidad nunca se hundirá siempre y cuando los hombres vivamos en paz.

La tormenta destruye

Sin embargo, el barco de la humanidad confronta las tormentosas aguas de la desigualdad, la destrucción y la opresión.
Todos tenemos la responsabilidad de calmar esas tormentas.
Si queremos que nuestra barca no se hunda hemos de tener presente lo siguiente:
1. Que Dios navega con nosotros en “la barca” de nuestra vida, en “la barca” de la humanidad, y que él no permitirá que perezcamos en las aguas tormentosas del caos reinante en el mundo.
2. Que podemos hacer las mismas obras que Dios hace (obras de paz) porque ya no vivimos para nosotros sino para aquel que murió y resucitó por nosotros (2 Corintios 5:15). Hemos de usar todo nuestro poder para evitar que nuestro barco se hunda.

De vuelta a la calma

3. Qué Dios te da el poder para calmar las tormentas de la humanidad por cuanto él es el creador del cielo y de la tierra, y todo está bajo su autoridad. Dios “cerró el mar con compuertas cuando escapaba impetuoso de su seno… Le dije: ‘Hasta aquí llegarás, no pasarás, aquí se estrellará el orgullo de tus olas'” (Job 38:8, 10).

Si buscamos la paz, nuestros esfuerzos no serán en vano. Y volveremos a la calma y nuestra barca nunca se hundirá.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

CÓMO EMPIEZA TODO LO BUENO

(Undécimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 17 de junio de 2018

Para conseguir todo lo bueno que quieras, empieza con una pequeña semilla. 
Es decir, empieza practicando cosas  simples como el respeto y la comprensión; elementos que están en marcado contraste con los elementos que utiliza el mundo: Conflicto y poder.

Ellos plantan la semilla de la unidad

El respeto y la comprensión mutua te unirán a los demás, mientras que el poder y el conflicto te separarán. La unidad produce vida, mientras que la división produce destrucción.
La verdadera prosperidad está basada en la capacidad de los hombres para unificarse, mientras que en un mundo dividido en grupos antagónicos, aun cuando la presencia de la riqueza da la ilusoria impresión de que hay prosperidad, los únicos prósperos son los poderosos, en detrimento de los débiles.

La semilla del trigo creció

Lo bueno “es semejante a una semilla de mostaza; al sembrarla, es la más pequeña de todas las semillas que se echan en la tierra, pero una vez sembrada, crece y se hace más grande que todas las plantas del huerto” (Marcos 4:30-32).
Para poder vivir en prosperidad (material y espiritual), todos nosotros hemos de  tener la oportunidad de plantar las semillas de lo bueno.

(Por Jesús A. Diez Canseco)