CÓMO ENCONTRAR UN TESORO

(Decimoséptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 30 de julio del 2017.

– ¿Estás buscando algo?
– Sí, estoy buscando el mejor tesoro.
Este es el mejor tesoro: Tu capacidad de decir: Dios mío “Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal” (1 Reyes 3:9). Este tesoro consiste en la coexistencia pacífica y armónica entre todos los hombres.
Este tesoro ilumina dando inteligencia a los sencillos” (Salmo 119:130), a los que el mundo considera indignos de poseer la plenitud de la vida.
Este tesoro es más valioso que “una vida larga o riquezas” (1Reyes 3:11) o cualquier forma de poder político o económico.
¿Qué te impide encontrar ese tesoro?
– Las medias verdades que el mundo propaga. Los poderosos del mundo manipulan la verdad con el fin de alcanzar sus propios intereses, y engañar a las mayorías.
– Las falsas nociones de la felicidad. Vives en un mundo que te enseña que la única fuente de la felicidad radica en la posesión de las riquezas materiales.
– Las promesas falsas. Los poderosos del mundo te prometen lo que no pueden cumplir.
¿Qué debes hacer para hallar el tesoro?
– Convéncete de que todos merecemos la plenitud de vida. Estoy “en medio de tu pueblo, Señor, el que tú te elegiste” (1 Reyes 3:8). El pueblo que Dios elige es la humanidad entera.
– Reconoce que eres un siervo de los demás:“Dios, tú has hecho rey a tu siervo” (1 Reyes 3:7), y todo siervo de Dios tiene que ser necesariamente siervo de todos los seres humanos.
¿Qué debes hacer cuando hallas el tesoro?
Aquel que encuentra un tesoro en el campo, “por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo” (Mateo 13:44). Cuando encuentres el tesoro tendrás que renunciar a todo lo que sea negación de ese tesoro.

(Por Jesús A. Diez Canseco).