DESTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN

(Trigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 18 de noviembre de 2018.

Un mundo que se destruye

No destruyas tu mundo

 

El mundo se destruye cuando los hombres sufren las tribulaciones de la guerra, de la injusticia, del egoísmo y de la opresión. En un lenguaje  simbólico, ello equivale a vivir  bajo un sol oscurecido, una luna sin brillo, estrellas que se desploman, fuerzas celestiales aniquiladas. (Marcos 13:24-26).

 

 

la reconstrucción

Con la paz reconstruirás el mundo

Así como la función del sol es dar luz, no oscuridad, así la naturaleza del hombre es edificar la paz, no recurrir a la guerra. Así como la función de la luna es reflejar la luz, así la función del hombre es compartir de los bienes materiales del mundo. Así como las estrellas han de permanecer en el firmamento, así el esfuerzo humano para lograr el bien común es irrenunciable. Así como las fuerzas que están en los cielos son siempre fuentes de vida, así el hombre ha de fomentar la reconstrucción, no la destrucción.

(Por Jesús A. Diez Canseco)