EL ESPEJO NO MIENTE

(Cuarto Domingo de Cuaresma)
Domingo, 26 de marzo del 2017.

Cuando nos vemos en un espejo, tenemos que ver que: “En otro tiempo [éramos] tinieblas, pero ahora [somos] luz en el Señor. Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad, pues ésos son los frutos de la luz” (Efesios 5:8-9). Por tanto:
Somos buenos por naturaleza (que es lo opuesto a ser malo por naturaleza). La bondad es innata a la naturaleza humana, y en los buenos frutos que producimos encontramos la realización de nuestra naturaleza. La maldad no puede producir buenos frutos.
Somos justos por cuanto nuestra naturaleza se realiza en la justicia y la equidad en nuestras relaciones con nuestros semejantes. La justicia humana se define como la acción que, naciendo de nuestra voluntad (no de una imposición o ley externa), nos hace buscar el bienestar de nuestros semejantes antes que el bienestar propio.
Somos veraces pues nos definimos como lo que en verdad somos, no por lo que no somos. Esa verdad es la de ser hijos de Dios. Por tanto, si vivimos como hijos de Dios vivimos en la verdad. La verdad humana es la correspondencia entre lo que somos y la manera en que vivimos.
¿Puede el mundo ver lo que nos hace humanos?
La respuesta es un tajante ¡no!El mundo cierra intencionalmente los ojos ante aquello que nos hace propiamente humanos; el mundo no ve la bondad, la justicia y la verdad humanas. Cuando no vivimos de acuerdo a lo que nos hace humanos, es decir cuando no vivimos de acuerdo a nuestra bondad, justicia y verdad, estamos destruyendo nuestra condición humana, nos hacemos infrahumanos; nos hacemos “tinieblas” (Efesios 5:8).
Esfuerzos que el mundo hace para permanecer en las tinieblas
1. El mundo sólo está interesado en ver las apariencias; no “ve el corazón”. Dios, en cambio, “no ve las cosas como los hombres [es decir, como el mundo las ve]: el hombre se fija en las apariencias pero Dios ve el corazón” (1 Samuel 16:7). El mundo crea sus propias apariencias y con ellas queda satisfecho. El mundo ve como “justicia” lo que en verdad es injusticia; el mundo ve como “orden” lo que en verdad es caos; el mundo ve como “reconstrucción” lo que en verdad es destrucción, el mundo ve como “vida” lo que en verdad es muerte.
2. El mundo rechaza a aquellos que ven lo que realmente somos,rechaza a todo aquel que vive de acuerdo a nuestra bondad, justicia y verdad; de acuerdo con los atributos que hemos recibido de Dios.
3. El mundo pretende reducir a los hombres a un estado permanente de injusticia y opresión. Ante los ojos de los que ostentan el poder del mundo, aquel que sufre opresión debe quedar siempre reducido a la opresión, como si la opresión fuese el estado “normal” de vida humana. El opresor dice al oprimido: “No eres más que pecado desde tu nacimiento” (Juan 9:34).
Dios  pone su espejo frente a nosotros para que veamos lo que realmente somos: Hijos de la luz, dotados de bondad, justicia y verdad.

(Por Jesús A. Diez Canseco)