EL PODER DE SALVAR A LOS DEMÁS

(Festividad de Cristo Rey del Universo)
Domingo, 20 de noviembre del 2016.

El verdadero poder es aquel que tú usas para salvar a los demás, no para salvarte a ti mismo. Ese poder llega a ti como regalo de Dios, y se hace visible en ti cuando tus obras son para beneficio de los demás. Los hombres que usan el poder de esa manera hacen a Dios visible ante todos.
Lo opuesto al poder de Dios es el poder del mundo. El mundo enseña e impulsa a los hombres a usar el poder para salvarse a sí mismos a expensas de otros. Los hombres usan el poder del mundo para transformar la unidad en separación, la igualdad en desigualdad, la paz en guerra.
Aquellos que ostentan el poder del mundo están convencidos de que la única fuente válida de poder radica en el egoísmo que ellos practican. Para ellos no hay otra autoridad que la de aquel que persigue su propio interés, su propio bienestar, su propio beneficio. Para ellos, el poder sólo se explica como la fuerza que se usa para “salvarse” a uno mismo.
Los que se guían por el poder del mundo urgían a Cristo Jesús a renunciar a su poder de salvar a los demás, a que abandone el propósito que lo había traído al mundo:
– “Los jefes, por su parte, se burlaban diciendo: ‘Si salvó a otros, que se salve a sí mismo’” (Lucas 23:35).
– Los soldados le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”(Lucas 23:36).
– Incluso, uno de los crucificados con Jesús le urgía: “¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros!” (Lucas 23:39).
Pero el que ha venido a salvar a los demás no se rinde, Jesús se resiste a transar con los que usan el poder para “salvarse” a sí mismos.
Dios nos da su poder para que lo usemos como él lo usa.

(Por Jesús A. Diez Canseco)