EL QUE DIVIDE, DESTRUYE

(Vigésimo Séptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 7 de octubre de 2018

¿De dónde proviene la división?

Dinero para la división: Arma letal

– En el sistema económico. La división surge cuando el empleador explota al  trabajador, cuando los productores elevan los precios en perjuicio de los consumidores, cuando los propietarios de los medios de producción se enriquecen a costa del empobrecimiento del pueblo.
– En el sistema político. La división surge cuando  los gobernantes abusan de los gobernados, cuando los gobernantes persiguen sus propios intereses individuales o de clase a costa de los intereses populares.
– En las relaciones internacionales. La división surge cuando las naciones poderosas  expanden su dominación subyugando a naciones débiles, cuando los países poderosos se apropian de las riquezas de los países indefensos.
– En la vida familiar. La división surge cuando la relación entre los esposos se sustenta en intereses conflictivos y egoístas, en frivolidades y mentiras. La división que aliena las relaciones entre los esposos, termina destruyendo las relaciones entre ellos y los hijos, con graves consecuencias para todos.

El mundo no sólo es de usted, es de todos

¿Es posible eliminar la división?
Todo indica que nuestro mundo actual no lo cree así. Muchos piensan que la unidad y la paz sólo existen en la imaginación de los niños que no saben nada del “mundo real”. Pero eso es precisamente lo que el mundo no comprende que el que no acepta como un niño que el mundo es de todos, no podrá vivir en él. (Marcos 10:15).

(Por Jesús A. Diez Canseco)