EL QUE ESTABA MUERTO AHORA VIVE

(Domingo de Pascua de Resurrección)
Domingo, 16 de abril del 2017.

Aceptar la resurrección implica aceptar que primero ha habido una muerte, y que aquel que estaba muerto ahora vive.
La muerte de Jesús es el preámbulo de su resurrección
En el sepulcro, Jesús es la víctima muerta por las maldades, las injusticias y los pecados de los hombres. En el sepulcro, Jesús denuncia las acciones de un mundo que rechaza la vida que él trae a la humanidad, un mundo empeñado en destruir todo lo que es bueno.
Por la resurrección de Jesús, Dios restaura la vida y la bondad para todos los hombres, demostrando así que el poder de la vida es mayor que el poder de la muerte.
El mundo actual prefiere permanecer en el sepulcro
Nuestro mundo glorifica al poderoso y oprime al débil,   instiga los conflictos entre personas y entre naciones. Nuestro mundo ha perdido el sentido de la verdad, del respeto y de la hermandad que debe existir entre los humanos. Por eso decimos que nuestro mundo prefiere permanecer en el sepulcro.
Desde su tumba, el mundo proyecta una falsa visión de lo que es la vida
Desde las profundidades de su sepulcro de muerte, de indiferencia y de opresión, el mundo pretende dar la apariencia de estar “vivo”. Para ello presenta a la muerte como si fuese vida, presenta a la injusticia como el estado “normal” de vida colectiva; presenta a la opresión como una condición necesaria para la existencia humana; presenta a la mentira como un substituto de la verdad; presenta a la indiferencia como un sedativo para vivir en “tranquilidad social”.
Sólo hay una manera de salir de la tumba y participar en la vida de Dios
Nosotros podremos salir de la tumba y participar en la vida de Cristo resucitado mediante la continuación de las obras que él hizo durante su vida terrenal: “Haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38), es decir liberando a los oprimidos de todos los males individuales y colectivos.
Si participas en la vida de Dios, puedes decir: “No, no moriré sino que viviré y contaré las obras del Señor” (Salmo 118:17).

(Por Jesús A. Diez Canseco).