HAY MUCHAS COSAS DE LAS QUE PUEDES LIBERARTE

(Domingo de Pentecostés)
Domingo, 4 de junio del 2017.

El Espíritu que recibes de Dios es un Espíritu que te libera constantemente, un Espíritu que permanece actuante en ti siempre.
El Espíritu libera a aquellos que lo reciben.
Aquellos que reciben el Espíritu de Dios quedan liberados de las estructuras de un mundo opresivo e injusto, de las estructuras de fragmentación, destrucción y muerte. Aquellos que reciben el Espíritu de Dios se hacen poseedores de la vida del Espíritu, esto es, de una vida en constante renovación a la que la muerte nunca alcanza, puesto que es una vida de unidad, igualdad y plenitud.
El Espíritu de Dios te libera del miedo que te paraliza, de la indiferencia que te hace insensible, de las angustias que atormentan tu vida, de la falta de confianza que te lleva al fracaso.
Si te diegas a liberarte, te condenas a vivir en un mundo en descomposición y desfigurado, un mundo que destruye la grandeza de la naturaleza humana, un mundo que aliena la dignidad humana.
Cuando alcanzas tu liberación vuelves a tu estado original de ser imagen y semejanza de Dios, es decir, recobras la bondad que reinaba en todos desde el principio; bondad basada en la unidad e igualdad entre todos nosotros.

(Por Jesús A. Diez Canseco).