LA VERDADERA VIDA

(Vigésimo Primer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 26 de agosto de 2018.

La verdadera vida consiste en vivir unidos a nuestros semejantes. Si no lo hacemos, la vida no es vida, será simplemente una existencia inútil y sin sentido.

Unidad para la humanidad

Al establecer su unidad con nosotros, Dios nos dice: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida” (Juan 6:55). Esto significa que cuando aceptamos a Dios, hacemos nuestro todo lo que  él es, por cuanto, él es la verdad en todo, él es verdadera libertad, verdadero servicio, verdadera paz, verdadera compasión, verdadera justicia. Sin él, no hay verdadera vida para la humanidad.
Sin embargo, muchos no aceptan la unidad total con Dios porque esa unidad incluye la unidad entre los hombres mismos.
A los que se les pide que vivan unidos, muchas veces, responden: “Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?”. De modo que los que rechazan la verdad se vuelven atrás (Juan 6:60, 66), se vuelven a su anterior forma de vida, a su vida de conflictos, vacía y viciada.

La unidad da la victoria

Vivan unidos los unos a los otros “en reverencia a Dios” (Efesios 5:21), manteniendo el compromiso de unidad entre ustedes tal como Dios está unido a la humanidad.

 

(Por Jesús A. Diez Canseco)