MIRA HACIA LAS ALTURAS

(Cuarto Domingo de Cuaresma)

 Si quieres ver las injusticias de este mundo, mira a las alturas.
Los que sufren injusticias constituyen, en sí mismos, una denuncia contra los injustos, es decir, aquel que sufre injusticia expone la injusticia perpetrada por el injusto. Una persona que sufre una injusticias es como una víctima elevada en una cruz, una víctima como el Hijo del hombre que fue elevado en la cruz (Juan 3:14), una víctima a quien la humanidad puede ver.
Los que sufren injusticias ponen al descubierto los males del mundo porque:
1. Los que han sido creados a imagen y semejanza de Dios sufren el despojo de su dignidad humana.
2. los que cometen injusticias lo hacen no sólo en nombre propio, sino además en nombre y representación de lo que ellos consideran un orden “legítimo”.
Cuando la víctima es “elevada en su cruz”, el mal pierde el poder de esconderse, de disfrazarse bajo las apariencias de la falsa justicia. La víctima está allí, ante la vista de todos, denunciando la ignominia de la injusticia.
La redención de la humanidad doliente está ya a nuestro alcance por cuanto la víctima que vemos en la cruz es el Hijo de Dios, el que ha derrotado a la injusticia, al mal y a la muerte.

(Por Jesús A. Diez Canseco).