PRODUZCA USTED FRUTOS DE PAZ

(Vigésimo Séptimo Domingo de Tiempo Ordinario).
Domingo, 8 de octubre del 2017.

A todos nosotros se nos ha  confiado la tarea de trabajar la viña de la humanidad para que produzca frutos de paz.
Cuando nos negamos a dar frutos de paz, no nos queda otro recurso que desencadenar las guerras.
¿Cuándo desencadenamos los horrores de las guerras?
– Cuando privamos a los demás de lo que necesitan para satisfacer sus necesidades.
– Cuando privamos a otros de su derecho a la vida.
– Cuando utilizamos los recursos económicos para propósitos que no son los el bienestar de la gente.
– Cuando propagamos la mentira para encubrir la injusticia.
El señor de la viña, expulsará de ella a los que desencadenan las guerras “para dársela a un pueblo que rinda su frutos [de paz]” (Mateo 21:43).
Dios construye su “viña” (nuestro mundo) con gran dedicación para que sea un lugar de justicia, de paz y de unidad: “¿Qué otra cosa pude hacer a mi viña que no se lo hice?” El Señor “esperaba rectitud [en su viña], y va creciendo el mal; esperaba justicia, y sólo oye el grito de los oprimidos” (Isaías 5:4, 7).
Los nuevos labradores de la viña de la humanidad han de eliminar para siempre, las injusticias, la explotación,  las guerras. “Y el Dios de la paz estará con ustedes” (Filipenses 4:9).

(Por Jesús A. Diez Canseco).