QUIEN NO PERDONA, NO ES HUMANO

(Vigésimo Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 17 de septiembre del 2017.

Así como es propio de la naturaleza humana tener capacidad para razonar, para pensar, para reflexionar, para admirar la belleza, así tambíen es propio de la naturaleza humana tener capacidad para perdonar. Si no tenemos la capacidad para perdonar, no somos plenamente humanos. Por eso, podemos afirmar lo siguiente:
– Que el perdón no es meramente un forma de comportamiento, sino esencialmente una forma de vida. Esto quiere decir que para vivir como seres humanos hay que perdonarnos los unos a los otros.
– Que el perdón no conoce límites ni en cantidad ni en calidad. ¿Es suficiente perdonar hasta siete veces? “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22); es decir, ¡Siempre!
– Que el perdón no es una simple acción unilateral, sino la convergencia de las acciones de todos los hombres. Esa es la razón por la cual el que es perdonado ha de perdonar, a su vez, a otros.
– Que el perdón no es una mera acción temporal, sino que trasciende el tiempo, convirtiendo a la historia humana en la interacción del perdón.

(Por Jesús A. Diez Canseco).