RADIANTE DE FELICIDAD

Festividad de la Transfiguración del Señor)
(Domingo, 6 de agosto del 2017)

Tú puedes gozar de tanta paz, de tanto gozo, de tanta alegría, y de tanta bondad que llegarás a transformarte en alguien que irradia la luz de la felicidad. Esa es una experiencia de la transfiguración en las personas, así como Cristo Jesús, en su transfiguración, irradiaba la luz brillante que brotaba de su ser;  porque él es paz, él es gozo, alegría, bondad.
Cuando Dios se hace hombre, hemos de ver su radiante naturaleza. Al mostrarnos su ser radiante, Dios nos invita a que lo veamos y nos hagamos radiantes como él.
Por su transfiguración en frente de ojos humanos, Dios revela que todos podemos compartir de la plenitud de su vida una vez que nos liberemos de la esclavitud que engendran los males del mundo. Es precisamente esta liberación la que Cristo “iba a cumplir en Jerusalén” (Lucas 9:31) por medio de la cruz y la resurrección.
La imagen del Dios radiante en su transfiguración es la imagen de una humanidad liberada, tanto individudal como colectivamente, una humanidad en donde las naciones poderosas no colonizan a las naciones menos poderosas, donde los pueblos controlan sus propios destinos sin externas agresiones económicas, mediáticas y militares. La transfiguración nos hace ver la imagen de una humanidad que vive la vida a plenitud. Por la transfiguración de Jesucristo, Dios nos hace ver que él “transfigurará nuestro pobre cuerpo a imagen de su cuerpo glorioso” (Filipenses 3:21).
El Dios radiante de la transfiguración nos conducirá hacia una humanidad sin cadenas, hacia una humanidad radiante de vida plena.

(Por Jesús A. Diez Canseco)