SE LEVANTARÁ UNA NACIÓN CONTRA OTRA

(Trigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 13 de noviembre del 2016.

“Se levantará una nación contra otra” (Lucas 21:11)
Toda nación que respeta la justicia es una nación que se perpetúa ya que la justicia es el medio que asegura la continuidad de la vida pacífica entre los hombres. La justicia es el estado de vida en el que los hombres se relacionan los unos a los otros según lo que son, según los dictados de su propia naturaleza humana, es decir, como hijos de un mismo Padre (Dios), en unidad (nuestra naturaleza). Por tanto, la justicia de Dios se cumple cuando los hombres viven en unidad.
Por el contrario, las naciones que fomentan la injusticia, promueven su propia destrucción por cuanto los oprimidos se sublevarán y habrá “guerras y revoluciones… Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en diversos lugares. Se verán también cosas espantosas y grandes señales en el cielo” (Lucas 21:9-11).
– En cuanto a “las guerras y revoluciones”, la historia de la humanidad nos muestra que son estos eventos los que ponen fin a las naciones injustas y represivas.
– En cuanto a los “terremotos, pestes y hambre”, estos eventos de la naturaleza son destructivos para la vida sólo cuando reina la injusticia; ya que cuando reina la justicia, las personas se socorren mutuamente y así evitan o neutralizan los efectos destructivos de tales terremotos, pestes y hambre.
– En cuanto a las “cosas espantosas y grandes señales en el cielo”, este lenguaje enfatiza el hecho de que la victoria sobre la injusticia y la consecuente restauración de la justicia requiere de grandes sacrificios y profundas transformaciones. “Para ustedes que respetan mi nombre – dice Dios – brillará el sol de justicia, que traerá en sus rayos la salud” (Malaquías 3:20).

(Por Jesús A. Diez Canseco)