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EL QUE DIVIDE, DESTRUYE

(Vigésimo Séptimo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 7 de octubre de 2018

¿De dónde proviene la división?

Dinero para la división: Arma letal

– En el sistema económico. La división surge cuando el empleador explota al  trabajador, cuando los productores elevan los precios en perjuicio de los consumidores, cuando los propietarios de los medios de producción se enriquecen a costa del empobrecimiento del pueblo.
– En el sistema político. La división surge cuando  los gobernantes abusan de los gobernados, cuando los gobernantes persiguen sus propios intereses individuales o de clase a costa de los intereses populares.
– En las relaciones internacionales. La división surge cuando las naciones poderosas  expanden su dominación subyugando a naciones débiles, cuando los países poderosos se apropian de las riquezas de los países indefensos.
– En la vida familiar. La división surge cuando la relación entre los esposos se sustenta en intereses conflictivos y egoístas, en frivolidades y mentiras. La división que aliena las relaciones entre los esposos, termina destruyendo las relaciones entre ellos y los hijos, con graves consecuencias para todos.

El mundo no sólo es de usted, es de todos

¿Es posible eliminar la división?
Todo indica que nuestro mundo actual no lo cree así. Muchos piensan que la unidad y la paz sólo existen en la imaginación de los niños que no saben nada del “mundo real”. Pero eso es precisamente lo que el mundo no comprende que el que no acepta como un niño que el mundo es de todos, no podrá vivir en él. (Marcos 10:15).

(Por Jesús A. Diez Canseco)

LA UNIDAD ENGENDRA VIDA

(Quinto Domingo de Pascua)
29 de abril de 2018.

Busca la unidad en tu familia y engendrarás vida.
Del mismo modo que los sarmientos reciben la vida de la vid, así también tu familia recibirá la vida que tú le des.

Tú eres la vid, tus hijos los sarmientos

He aquí cómo das vida a tu familia:
– En una familia donde padres e hijos se respetan, todos gozan de una vida feliz.
– Los miembros de una familia que persiguen intereses comunes se relacionan como seres iguales.
– Cuando los miembros de una familia conforman una unidad, ellos viven seguros porque tienen fuerza para confrontar los problemas cotidianos.
– Los padres e hijos que se tratan como hijos e imagen de Dios tienen vida porque siguen la verdad de Dios.

La vida que viene de Dios es verdadera vida, ella nos hace ser lo que somos, nos permite continuar vivos en este mundo y a lo largo de la eternidad, si es que permanecemos fieles a ella.
Cuando los padres e hijos se llenan de esa vida, son como los sarmientos que “producen abundantes frutos” (Juan 15:8), que “hablarán del Señor a los que vengan, al pueblo que va a nacer” (Salmo 22-31-32).

Los sarmientos en la vid tienen vida

Para mantenernos unidos a la “Vid”, “no amemos de palabra ni con la boca, sino con obras y según la verdad” (1 Juan 3:18). Si no recibimos la vida de Dios seremos cortados y arrojados al fuego (Juan 15:6).
Si permanecemos unidos a la “Vid”, podremos pedir a Dios lo que queremos y lo conseguiremos (Juan 15:7); porque lo que es de la Vid también es de los sarmientos.

(Por Jesús A. Dez Canseco)