TU BIENESTAR ESTÁ UNIDO AL DE LOS DEMÁS

(Quinto Domingo de Tiempo Ordinario).
Domingo, 4 de febrero del 2018.

Es propio de tu naturaleza humana buscar tanto tu bienestar individual como el de la comunidad humana en general. La evolución humana es posible solamente si las personas, individual y colectivamente, se esfuerzan por alcanzar su bienestar. Más aún, todo mal individual o colectivo que no se cure oportunamente pondrá en peligro la evolución humana sobre la tierra.
Dios tiene interés en nuestro bienestar individual y colectivo: Él “curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios” (Marcos 1:34).
Hay individuos enfermos y hay sociedades enfermas.
Hay dos clases de enfermedades: La enfermedad que afecta a una persona individual y la enfermedad que afecta a pueblos enteros, a “toda Galilea” (Marcos 1:39).
Así como la enfermedad individual puede ser grave (tan grave como para poner en peligro la vida de la persona), así también las enfermedades sociales pueden poner en peligro la vida de la humanidad entera. Las enfermedades de la sociedad son producto de la división y la desigualdad entre los hombres.
Estas enfermedades ocasionan a la humanidad “meses [o años o siglos] baldíos, noches de agobio”; hacen que nuestros días se consuman “sin nada de esperanza”, que nuestra vida sea un soplo y que nuestros “ojos ya no [vean] la dicha” (Job 7:3, 6, 7).
Dios cura a la humanidad de todas sus enfermedades.
La humanidad doliente necesita reunirse “ante la puerta” de Dios, buscarlo (Marcos 1:33, 37) porque él ha venido a curar todos los males de la humanidad. El Señor “sana los corazones destrozados y venda sus heridas [las heridas de la humanidad]”. “Reanima el Señor a los humildes, pero humilla hasta el polvo a los malvados” (Salmo 147: 3,6). Dios libra a la humanidad de todos sus males y concede el bienestar a todos.

(Por Jesús A. Diez Canseco).