TU LUCHA PARA SOBREVIVIR

(Vigésimo Primer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 21 de agosto del 2016.

Quiénes pueden sobrevivir? Aquellos que “luchan” para vivir en unidad, en igualdad y en paz con todos. Esa lucha equivale a entrar por la puerta estrecha. “Muchos pretenderán entrar y no podrán” (Lucas 13:24).
¿Por qué es que muchos tratarán de sobrevivir y no lo lograrán? Porque muchos buscan su propio bienestar sin considerar el bienestar de sus semejantes, creando así la división en la comunidad humana. La ambición por el poder y por las riquezas del mundo, que nuestra sociedad fomenta, impulsa a la confrontación de unos contra otros.
Esta vida de conflictos se convierte en el objetivo y meta para aquellos que abierta o disimuladamente profesan una ambición incondicional por el poder y las riquezas. Y, de hecho ocurre que esos individuos muchas veces llegan a ser los “primeros” en el mundo. Pero “¡Qué sorpresa!… que los primeros han pasado a ser últimos” (Lucas 13:30). Ellos, pues, luchan según las normas del mundo pero no luchan, en lo más mínimo, para sobrevivir en la vida (en el Reino) de Dios.
Luchar para sobrevivir requiere lo siguiente:

  1. Que vivamos como hijos de Dios en unidad con todos, en Comunidad Humana. Vivir como hijos de Dios significa vivir como lo que en verdad somos, vivir de acuerdo con nuestra propia naturaleza humana, vivir como los que tienen un Padre Único, como aquellos que reciben la vida de ese Padre. La unidad de vida alcanza su realización solamente en la comunidad total de los seres humanos donde existe paz, unidad e igualdad entre todos, sin excepción.
  2. Que vivamos de tal manera que hagamos que nuestra vida en este mundo sea el comienzo de nuestra vida en el Reino. Comenzamos la vida del Reino aquí en este mundo cuando luchamos para poner fin a las divisiones entre nosotros, a la destrucción; es decir, cuando luchamos por rescatar nuestra integridad y plenitud humana, cuando luchamos por sobrevivir.