TÚ Y DIOS: UN SOLO CUERPO

(El Cuerpo y la Sangre de Cristo)
Domingo, 18 de junio del 2017.

La manera en que Dios comparte su vida contigo es haciéndose hombre, para que por el cuerpo y la sangre de Jesús, tú puedas recibir la totalidad de la vida de Dios y de esa manera permanezcas vivo. “Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí” (Juan 6:57). Esa vida de Dios es una vida de unidad, paz y bondad; es la plenitud de vida.
El que participa del cuerpo y la sangre de Cristo, vive en unidad con Dios y con sus semejantes, es decir, vive una vida verdaderamente humana, una vida que nunca acaba, así como la vida de Dios nunca acaba. “El que coma este pan vivirá para siempre” (Juan 6:58).
Por tanto, si ustedes no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes” (Juan 6:53).
La realidad nos hace ver que nuestro mundo “come y bebe” muerte bajo las formas de destrucción, guerras, opresión, egoísmo, intolerancia, caos, desposeimiento, abuso, mentiras, prepotencia, indiferencia. Este tipo de “alimento” (mejor dicho veneno) es lo que irremisiblemente conduce a la ausencia de vida, a la muerte.
Hemos de estar preparados para no caer en lafalsa ilusión de prosperidad que nos ofrece el mundo, por cuanto toda prosperidad que no se alcance por medio de la unidad y del respeto a la vida, no será suficiente para sustentar la vida verdadera: Los”que comieron [el maná] después murieron” (Juan 6:58).

(Por Jesús A. Diez Canseco).