UN LLAMADO A DESPERTAR

(Primer Domingo de Adviento)
Domingo, 27 de noviembre del 2016.

En el mundo actual la humanidad vive en un ambiente de injusticias y conflictos mientras que muchos están sumergidos en el deshumanizante sueño de la indiferencia.
A este mundo, Dios “vendrá a la hora que menos esperan”(Mateo 24:44).
Muchos se dejan arrastrar por el esplendor de lo irrelevante, por la rutina de la nada; quedan deslumbrados por los excesos de la vida materialista, atrapados en la explotación del hombre por el hombre, destruyéndose los unos a los otros – y no se darán cuenta de nada hasta que venga el diluvio y se los lleve a todos (Mateo 24:39).
Despierten: “Comprendan en qué tiempo estamos, y que ya es hora de despertar” (Romanos 13:11), que ya es hora de conocer el mundo en el que vivimos.
Despertar significa ser capaz de remover las tinieblas que nos impiden ver el mal que existe en el mundo.
¿Qué es lo que hay que remover?
– Hay que remover de nuestros corazones y de nuestras mentes los falsos valores, principios e ideales que nos mueven a creer que la paz se alcanza por medio de la guerra, que el bien común se alcanza por medio de la acumulación de la riqueza en pocas manos, que la calidad de vida de una persona mejora con la muerte de otra.
– Hay que deshacernos de la corbadía que nos impiden luchar por el bienestar de la humanidad.
– “Dejemos, pues, las obras propias de la oscuridad y revistámonos de una coraza de luz” (Romanos 13:12).

(Por Jesús A. Diez Canseco)