UN REINO TOTALMENTE DIFERENTE

(Cristo Rey).
Domingo 26 de noviembre del 2017.

Dios nos concede su poder para construir, aquí en el mundo, un Reino que es radicalmente diferente a los reinos de los que detentan el poder del mundo.
¿Por qué es radicalmente diferente? Por dos razones:
1. Porque en el Reino de Dios no existe ninguna forma de coerción ni imposición. En él, los hombres tienen por única motivación el bienestar de sus semejantes. En este reino, ni los justos ni los malvados – “las ovejas” y “los cabritos” (Mateo 25:33) – están bajo ninguna imposición o coerción, pues depende exclusivamente de ellos el atender o desatender las necesidades de sus semejantes, especialmente de los que sufren.
2. En el Reino de Dios, el Rey (es decir Dios mismo) vive en cada ser humano,especialmente en los “más pequeños” (Mateo 25:40), en los más insignificantes, en los que sufren. En el Reino de Dios, el Rey no se hace simplemente un súbdito, sino el más bajo de los súbditos, y todos juntos lo edifican mediante la eliminación del sufrimiento humano y la erradicación de la indiferencia.
La negación del Reino de Dios.
Se entiende, por tanto, que la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo constituye una flagrante negación del Reino de Dios. Los que se niegan a atender a las necesidades de su prójimo son responsables de su propia condenación por el hecho de ser indiferentes ante el sufrimiento humano.
La indiferencia es la más grave ofensa contra el Reino de Dios.
¿Por qué? Porque el causante directo del daño tiene la posibilidad de ver algún día el mal que hace y luego corregirlo; pero el indiferente ha perdido toda posibilidad de verlo, y por tanto, toda posibilidad de corregirlo.

(Por Jesús A. Diez Canseco).