UNIDOS EN LO QUE MÁS QUEREMOS

(Trigésimo Tercer Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 19 de noviembre del 2017.

Todos los hombres somos iguales en cuanto que todos estamos unidos en el llamado a alcanzar el bienestar de la humanidad entera. Pero, los que desatienden tal llamado, instituyen la desigualdad.
La igualdad humana está determinada, no por lo que tenemos, sino por nuestra capacidad de usar lo que tenems para el beneficio de la humanidad entera.
El siguiente ejemplo ilustra el modo cómo funciona la igualdad humana: Un señor llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: “A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno” (Mateo 25:14). El hecho de que todos recibieron talentos es el fundamento de la igualdad de las personas, sin que la diferencia en las cantidades altere tal igualdad.
Ahora bien, quiénes mantienen la igualdad humana y quiénes la destruyen.
I. Los que mantienen la igualdadson los que multiplicaron los talentos para beneficio de la humanidad: “Acercándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’… Acercándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’” (Mateo 25:20-22).
Ante los ojos del señor, ambos servidores son iguales y para ambos tiene igual respuesta: “¡Bien, siervo bueno y fiel… entra en el gozo de tu Señor!” (Mateo 25:21, 23).
La igualdad entre los seres humanos está basada, pues, en el aporte total de cada uno para el beneficio de la humanidad (Cada servidor contribuyó con todo lo que tenía).
II. El que destruye la igualdad es aquel que no produce nada para el beneficio de sus semejantes, aquel que sólo está interesado en su propio bienestar y se niega a trabajar para el beneficio de los demás.
El que destruye la igualdad entre los hombres es aquel que”cavó un hoyo en la tierra y escondió ahí el dinero de su señor” (Mateo 25:18), es aquel que, por su negativa a buscar el bien de sus semejantes, se separa de la humanidad. Él será arrojado”a las tinieblas de afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes” (Mateo 25:30).
Todo individuo (o nación) que destruya la igualdad humana terminará destruyéndose a sí mismo. Una sociedad edificada sobre la desigualdad se sustenta en un falso “orden social” que puede dar la apariencia de prosperidad; y cuando [los hombres] digan: ‘Paz y seguridad’, entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina… y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:3).
La igualdad humana es un designio de Dios.
Los que usan la riqueza (los talentos) para el bien de la humanidad (los “fieles en lo poco”) recibirán el premio de ser “fieles en lo mucho”; “entrarán en el gozo del Señor”, el gozo de un mundo donde reina la igualdad humana.

(Por Jesús A. Diez Canseco).