LA AGRESIÓN NUNCA QUEDA IMPUNE

(Tercer domingo de cuaresma)
Domingo, 24 de marzo de 2019.

Una de las tragedias más destructoras que le puede ocurrir a un país es la de ser agredido por otro más poderoso.

La agresión siempre produce destrucción y muerte.

 

La agresión se torna más devastadora cuando ella incluye bloqueos de alimentos, medicinas y tecnología. Cuando incluye sabotajes, campañas de desinformación a nivel mundial y asesinatos selectivos. Así mismo, se torna más detestable cuando el agresor está motivado por la ambición de apoderarse de las riquezas del país agredido.

 

El evangelio de este domingo demuestra cómo las tragedias que ocurren a los individuos o a pueblos enteros darán paso a soluciones que redundarán en beneficio de las víctimas de agresión.

El mundo es de todos

Algunos de tales beneficios serán: La unificación del pueblo agredido para enfrentar al agresor, el desprestigio del agresor, la develación de las atrocidades agresoras, y la comprobación de que para que exista paz en el mundo las relaciones entre los países deben estar normadas por el respeto a la soberanía y a la libertad de los pueblos a su autodeterminación.

(Por Jesús A. Diez Canseco)