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DE LA ESCASEZ A LA ABUNDANCIA

(Segundo Domingo de Tiempo Ordinario)
Domingo, 20 de enero de 2019

Distribuya esto entre los que lo necesitan.

 

Si usted quiere pasar de la escasez a la abundancia, recurra a la cooperación mutua en la producción de los bienes y luego distribúyalos entre todos de acuerdo a la nacesidad de cada uno.  De lo contrario la abundancia será tan perjudicial como la escasez.

 

Cuáles son las escaseces que sufrimos
En el nivel individual sufrimos escasez de ingresos económicos dignos, de interés en el bienestar de nuestros semejantes, escasez de paz en nuestros corazones, escasez de estabilidad, de esperanza, de valentía, de fe en nosotros mismos.

Esta es la escasez, del que no comparte.

En el nivel de la comunidad de naciones experimentamos escaseces de justicia, de igualdad, de paz, de respeto.

He aquí cómo restaurar la abundancia:
Sembrando el entendimiento, la unidad, el respeto mutuo entre los individuos y entre las naciones. Poniendo fin a las guerras, las luchas fratricidas, las agresiones militares, la imposición de sanciones económicas que postran a los pueblos en la miseria.

Recuerde que la vida en este mundo es como una boda en la que todos tenemos la responsabilidad de producir y consumir el vino del banquete.

(Por Jesús A. Diez Canseco)

A CADA UNO SEGÚN SU NECESIDAD

(Segundo Domingo de Pascua)
Domingo, 8 de abril de 2018.

Un sistema económico al servicio de la humanidad es aquel que administra la producción, la distribución y el consumo de los bienes materiales  con el propósito de atender a las necesidades de sus miembros.
El propósito fundamental de un sistema económico es, por tanto, asegurar que todos los miembros de la sociedad, sin excepción, participen equitativamente en la producción, distribución y consumo de los bienes económicos.

Todo es tuyo

El hecho de que en nuestro mundo unos pocos toman posesión de la riqueza mientras la mayoría vive en la pobreza, es prueba evidente de que los sistemas económicos existentes han fracasado. Un sistema económico que es incapaz de atender a las necesidades de todos es un sistema inhumano.
He aquí un sistema económico humano: “Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común… No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de las ventas, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4:32-35).
Bajo este sistema económico todos los hombres participan en él y se benefician de él. Este es el único sistema económico apropiado para un mundo resucitado.

(Por Jesús A. Diez Canseco)